“Mi cuerpo sigue un poco asustado”: el relato de una estudiante sanducera que vivió el fuerte terremoto en Colombia
Selena Scotti, estudiante de Paysandú que se encuentra en Manizales gracias a una beca universitaria, fue sorprendida este lunes por el potente terremoto que sacudió Colombia. El movimiento ocurrió cuando se dirigía a encontrarse con compañeros para filmar un cortometraje. En mensajes enviados a su madre contó el miedo de las primeras horas, la preocupación por su residencia y, especialmente, la solidaridad que encontró entre quienes la rodean.
Una experiencia académica lejos de casa se transformó este lunes 10 de agosto en una jornada que difícilmente olvidará. Selena Scotti, una joven estudiante sanducera que actualmente se encuentra becada en Manizales, Colombia, vivió en primera persona el fuerte terremoto de magnitud 7,4 que sacudió buena parte del territorio colombiano.
El movimiento se produjo aproximadamente a las 7:34 de la mañana, hora local de Colombia, y tuvo su epicentro en la zona de San José del Palmar, departamento del Chocó. El terremoto se sintió en numerosas ciudades y generó importantes afectaciones en diferentes puntos del país.
Para Selena, el terremoto la encontró fuera de su residencia. Iba camino a una plaza para encontrarse con compañeros de la universidad, con quienes tenía previsto filmar un cortometraje.
El susto, según relató posteriormente a su familia en Paysandú, fue enorme.
“Todavía sigo un poco asustada”
Después del terremoto, la joven permaneció junto a compañeros de la universidad en una plaza y desde allí comenzó a comunicarse con su madre para llevar tranquilidad a miles de kilómetros de distancia.
Mientras permanecía fuera de la residencia, Selena pudo encontrarse con otros estudiantes que ya habían regresado a la zona donde vive. Fueron ellos quienes le dieron las primeras noticias sobre el estado del lugar.
“Ya me crucé igual a otros compas que vienen de ahí y me dijeron que está todo bien, que saltaron nomás unos cables, como que hizo algunas chispas ahí unos cables, pero que está todo bien”.
Sin embargo, regresar inmediatamente no era una opción para ella. El impacto emocional del terremoto todavía estaba muy presente.
“No quiero ir ahí ahora, me voy a quedar un poco más acá porque nada, fue eso. Todavía como que sigo un poco asustada, ¿viste? Como mi cuerpo sigue un poco asustado. Me voy a calmar un poco más acá”.
Y rápidamente agregó las palabras que seguramente su familia esperaba escuchar:
“Pero todo bien, eso solo para avisarte que está todo bien”.
La preocupación por una casa antigua
Más tarde llegó el momento de comprobar personalmente cómo había quedado la residencia estudiantil.
La preocupación no era solamente por los objetos que pudieran haberse movido o caído, sino por el estado de la propia estructura luego de un terremoto de semejante magnitud.
De acuerdo con la información proporcionada por su familia, la Universidad Católica de Manizales que aparece en uno de los videos enviados por la estudiante está ubicada a apenas dos cuadras de la residencia donde se hospeda.
Durante la jornada, además, recibieron la recomendación de no pasar esta noche en la vivienda, como medida preventiva.
La posibilidad de réplicas
Una de las inquietudes posteriores a un terremoto de gran magnitud es la ocurrencia de réplicas. Selena también hizo referencia a ese temor en el mensaje que envió a su madre.
“Dicen que en cualquier momento puede aparecer otra réplica”.
Sin embargo, intentó mantener la calma y no dejarse dominar por la incertidumbre.
“Como tampoco me quiero perseguir tanto, pero eso, todo bien”.
El Servicio Geológico Colombiano mantiene un sistema permanente de monitoreo de la actividad sísmica del territorio, donde se actualizan los eventos registrados en el país.
Una sanducera estudiando en Colombia
La historia de Selena en Manizales comenzó por motivos muy diferentes a los que este lunes la pusieron involuntariamente en el centro de un acontecimiento de enorme magnitud.
La joven es estudiante de la Facultad de Información y Comunicación de la Universidad de la República (Udelar) y cursa la Licenciatura en Comunicación, orientando su formación hacia el área de comunicación organizacional.
Actualmente se encuentra en Colombia mediante una beca de intercambio académico, continuando parte de su formación en la Universidad Católica de Manizales.
Allí desarrolla estudios vinculados al área audiovisual y la publicidad. Precisamente, cuando ocurrió el terremoto se dirigía a realizar un trabajo universitario: debía encontrarse con sus compañeros para filmar un cortometraje.
La Universidad Católica de Manizales cuenta con un programa presencial de Publicidad perteneciente a su Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Teología, con formación en comunicación, creatividad, diseño y producción audiovisual, entre otras áreas.
“Me escribió mucha, mucha gente”
En medio del miedo apareció otro elemento que Selena quiso especialmente contarle a su madre: la solidaridad que encontró en Manizales.
Después de recuperar su teléfono comenzó a descubrir una sucesión de mensajes.
Algunos incluso le ofrecieron un lugar donde permanecer si consideraba que no era seguro regresar a su residencia.
Selena contó que durante un período estuvo sin mirar su celular y que, cuando finalmente pudo hacerlo, encontró numerosas consultas preguntándole cómo estaba y ofreciéndole ayuda.
“Al toque cuando agarré el celu, tenía muchos mensajes: ‘¿Todo bien?’, ‘si precisás algo’...”.
Una situación que le permitió comprobar que, pese a estar lejos de Paysandú, no estaba sola.
“Estoy generando una linda red acá. Todo va a estar bien”.
Del miedo a buscar dónde comer
Con el paso de las horas y luego de verificar la situación de la residencia, Selena y sus compañeros comenzaron poco a poco a retomar cuestiones cotidianas.
Entre ellas, una tan sencilla como encontrar un lugar donde comer.
El susto seguía presente y la recomendación de no dormir en la vivienda durante esta jornada obligaba a reorganizar los planes. Pero lo fundamental ya había llegado hasta Paysandú: Selena estaba bien.
Su testimonio refleja desde una perspectiva muy cercana lo que significa atravesar un terremoto lejos de casa: primero la sorpresa, luego el miedo, la necesidad de comprobar que el lugar donde se vive continúa seguro y finalmente las llamadas y mensajes destinados a tranquilizar a quienes están a miles de kilómetros.
Pero también deja otra imagen.
La de una joven sanducera que, en un momento de enorme incertidumbre, descubrió que la experiencia académica que está construyendo en Colombia también le permitió formar una comunidad capaz de acompañarla cuando más lo necesitó.












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