Image
Walter Belvisi: “La radio tiene luces amarillas y algunas rojas, pero debe adaptarse para seguir existiendo”
Walter Belvisi: “La radio tiene luces amarillas y algunas rojas, pero debe adaptarse para seguir existiendo”

Walter Belvisi: “La radio tiene luces amarillas y algunas rojas, pero debe adaptarse para seguir existiendo”


En la noche en que Uruguay apaga definitivamente la televisión analógica, el arquitecto y director de Radio Felicidad 1420 AM reflexionó sobre el futuro de los medios tradicionales. Recordó cómo asumió la emisora durante la crisis de 2002, explicó por qué continúa siendo rentable y defendió la inversión, la pluralidad, el compromiso del personal y la incorporación de nuevas tecnologías como claves para sobrevivir.


Esta noche, cuando el reloj marque las 23:59, Uruguay cerrará una etapa de su historia en materia de comunicaciones. Las transmisiones de televisión analógica cesarán en casi todo el territorio nacional y, desde entonces, los canales abiertos transmitirán exclusivamente mediante tecnología digital.


La decisión, establecida por el Decreto 217/026, alcanzará a las señales analógicas de la banda VHF. Bella Unión será la única excepción, debido a que todavía no cuenta con cobertura comercial de televisión digital. Allí, el apagado podrá postergarse hasta que exista una señal disponible, aunque el plazo no podrá extenderse más allá del 31 de julio de 2029.


El cambio no obliga necesariamente a reemplazar los televisores antiguos. Los aparatos adquiridos desde marzo de 2014 deberían incluir el sintonizador correspondiente a la norma ISDB-T, mientras que los modelos anteriores pueden continuar utilizándose mediante un decodificador externo. La televisión digital abierta seguirá siendo gratuita.


Sin embargo, el llamado “apagón analógico” también abre una pregunta que excede a la televisión: ¿qué sucederá, con el paso de los años, con otros medios tradicionales, particularmente con las emisoras de amplitud modulada?


Para conversar sobre esa transformación, Paysandú Online entrevistó al arquitecto Walter Belvisi, director de Radio Felicidad, CX142, que transmite en la frecuencia 1420 AM desde Paysandú.


A sus 88 años, Belvisi observa el cambio tecnológico sin nostalgia paralizante. Reconoce las dificultades, advierte sobre las señales de alarma que enfrenta la radiodifusión y reclama condiciones más equilibradas para competir. Al mismo tiempo, rechaza la idea de que todo tiempo pasado haya sido mejor.


Su mirada combina la experiencia de quien creció escuchando radio, la formación de arquitecto, una extensa trayectoria pública y más de dos décadas al frente de una emisora que, según sostiene, logró recuperarse, invertir y mantenerse económicamente activa en un escenario cada vez más exigente.


Una vida acompañada por la radio

Belvisi no comenzó su relación con la radio como empresario ni como comunicador. Antes que nada, fue oyente.


“Yo viví en un mundo casi exclusivamente de radios. Me crié y me formé con un medio de comunicación como la radio, casi en exclusividad, y con el papel por otro lado”, recordó.


Desde aproximadamente 1980 había pensado en la posibilidad de vincularse directamente con un medio. El proyecto, sin embargo, demoraría más de dos décadas en concretarse.


La oportunidad apareció en 2002, en uno de los momentos económicos más complejos de la historia reciente del país. Uruguay atravesaba una profunda crisis, el dólar había aumentado con fuerza y numerosas empresas se encontraban comprometidas.


En ese contexto, Belvisi ya había asumido el compromiso de adquirir Radio Felicidad.


Según relató, la emisora atravesaba entonces una situación delicada. Su anterior responsable ya no estaba radicado en Paysandú, había deudas, faltaban recursos y la tanda comercial contaba con un solo anunciante. A pesar de ello, la radio conservaba audiencia y tenía comunicadores reconocidos.


“En plena crisis económica del país, yo ya había hecho el compromiso de comprar esta radio”, explicó.


También quiso dejar una precisión: su llegada a la emisora no fue producto de una adjudicación política. Aunque tuvo una conocida trayectoria en ese ámbito, aseguró que adquirió la empresa y asumió las obligaciones económicas correspondientes.


Belvisi prefiere, incluso, hablar de “permisario” antes que de propietario, debido a que las frecuencias radioeléctricas son bienes públicos cuya utilización es autorizada y regulada por el Estado.


Ordenar sin despedir

La primera etapa estuvo marcada por una decisión administrativa: ajustar los números y ordenar la gestión sin provocar una ruptura traumática con quienes ya trabajaban en la emisora.


“No sacamos a ningún integrante del personal. Quedó todo el que estaba; algunos después se fueron, pero nosotros no despedimos a nadie”, afirmó.


La estrategia no se limitó a reducir costos. La dirección comenzó a incorporar personas jóvenes y a formar trabajadores dentro de la propia radio, procurando que cadauno desarrollara un vínculo personal con la emisora.


Para Belvisi, una organización no se sostiene únicamente mediante salarios, equipos o reglamentos. También necesita que quienes la integran sientan entusiasmo y pertenencia.


“La inversión que hace cualquier administrador para lograr que el funcionario se comprometa y se entusiasme con la tarea es fundamental. Para eso se necesita una filosofía de manejo, de relación y de interrelación entre el personal y quienes tienen las responsabilidades últimas”, sostuvo.


Buena parte del equipo actual de Radio Felicidad, destacó, se formó dentro de la propia emisora. Ese proceso permitió consolidar una cultura de trabajo compartida, en la que los funcionarios presentan propuestas, desarrollan contenidos y participan de los nuevos proyectos digitales.


Para describirlo, Belvisi recurrió a una palabra de origen griego: entusiasmo. La entiende como la capacidad de colocar “cuerpo y alma” en aquello que se hace.


Esa actitud, dijo, fue uno de los cimientos que permitió que la emisora atravesara los profundos cambios ocurridos durante los últimos 24 años.


“En esta radio entran todos”

Otro de los pilares que Belvisi identifica es la pluralidad.


Aseguró que Radio Felicidad procura ofrecer espacios a representantes de diferentes partidos políticos, instituciones, organizaciones sociales, colectivos, gremios y sectores de la comunidad, sin condicionar su participación a su orientación ideológica.


“En esta radio entran todos”, afirmó.


Belvisi cuestionó la utilización del periodismo como herramienta de operación partidaria y sostuvo que la responsabilidad de un medio es garantizar que los diferentes actores puedan expresarse.


“Aquí no hay periodistas con una misión de operador político. No es mi filosofía, no es mi actitud y no será mi conducta”, manifestó.

La emisora también mantiene espacios gratuitos destinados a organizaciones de personas con discapacidad, colectividades, instituciones educativas, asociaciones, gremios y campañas solidarias.


La propia programación publicada por Radio Felicidad incluye servicios comunitarios, avisos solidarios, espacios vinculados a la salud, transmisiones religiosas, programas culturales, coberturas deportivas y la emisión de las sesiones de la Junta Departamental. La radio también realiza una cobertura especial del Encuentro con el Patriarca y de diferentes celebraciones populares del departamento.


Para Belvisi, esa cercanía con la sociedad no es solamente una contribución comunitaria: constituye una parte esencial de la identidad y la fortaleza de una radio del interior.


La llegada de internet y una audiencia sin fronteras

La aparición de internet, las redes sociales y las plataformas digitales modificó radicalmente los hábitos de las audiencias.


La radio dejó de competir exclusivamente con otras emisoras. Actualmente disputa atención y recursos publicitarios con portales digitales, redes sociales, servicios de transmisión de música, podcasts, canales de video y creadores independientes.


Belvisi no considera que estos cambios deban ser enfrentados únicamente mediante quejas o resistencia. Su posición es que las radios deben apropiarse de las herramientas que la propia tecnología pone a su alcance.


“No hay que protestar tanto contra el que te está haciendo competencia. Hay que tratar de mejorar, buscar superarse e ir entrando en parte de esa tecnología”, señaló.


Radio Felicidad comenzó hace años a emitir por internet. Esa decisión permitió que sanduceros y uruguayos residentes en otros países pudieran escuchar la programación local.


De acuerdo con Belvisi, la emisora recibe comunicaciones de oyentes radicados en España, Estados Unidos y otros puntos del mundo. Para una radio que nació con un alcance determinado por la potencia de su transmisor, internet eliminó las fronteras geográficas.


La radio también actualizó su página, incorporó contenidos audiovisuales y comenzó a desarrollar presencia en plataformas como YouTube y redes sociales.


La paradoja es clara: la tecnología que fragmentó las audiencias y se llevó parte de la inversión publicitaria también permitió que una emisora de Paysandú pudiera ser escuchada en cualquier lugar del planeta.


Invertir cuando otros esperan el final

Belvisi sostiene que una empresa que deja de invertir comienza, lentamente, a preparar su propio cierre.


Por esa razón, Radio Felicidad renovó durante el último año el equipamiento de su planta emisora. La inversión, aseguró, fue importante para una radio del interior y se financió con recursos generados por la propia empresa.


“Renovamos todos los equipos. No porque nos sobre el dinero; el dinero salió de acá”, enfatizó.


La decisión estuvo guiada por una idea sencilla: si una radio reduce permanentemente sus servicios, posterga el mantenimiento, abandona la innovación y se resigna a perder audiencia, finalmente termina confirmando el pronóstico de su desaparición.


Para Belvisi, administrar en tiempos difíciles implica cuidar los números, pero también saber cuándo resulta necesario invertir para no quedar fuera de carrera.


La emisora figura oficialmente como CX142 Radio Felicidad, operada por Radio Felicidad SRL en la frecuencia 1420 kHz. Desde 2024 cuenta además con autorización de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones para retransmitir determinados informativos de Radio Monte Carlo como integrante del Circuito CORI.


¿Radio Felicidad sigue siendo rentable?

La respuesta de Belvisi es directa: sí.


El director distingue, no obstante, entre la inversión inicial que realizó para asumir la radio y el funcionamiento cotidiano de la empresa. Si se considera la actividad operativa actual, asegura que la emisora genera los recursos necesarios para mantenerse, pagar sus obligaciones y financiar inversiones.


Según explicó, Radio Felicidad se encuentra al día con el Banco de Previsión Social, la Dirección General Impositiva, las instituciones bancarias y las organizaciones gremiales del sector.


También remarcó que los avisos, contratos y espacios comerciales son documentados y facturados.


“No debemos un peso al BPS, no debemos un peso a la DGI y no tenemos una factura en negro. Aquí se factura todo”, afirmó.


Radio Felicidad está vinculada a organizaciones como la Asociación Nacional de Broadcasters Uruguayos —ANDEBU— y la Asociación de Radios del Interior —RAMI—. Para Belvisi, esa participación ofrece respaldo institucional y asesoramiento ante situaciones que pueden exceder la capacidad de respuesta de una pequeña empresa local.


Belvisi aseguró que la evolución económica de la radio no ha sido descendente. Por el contrario, sostuvo que ha logrado crecer, aunque evitó proporcionar cifras concretas.


No “vender la radio por pedazos”

Una de las decisiones empresariales que, según Belvisi, contribuyó a sostener la emisora fue evitar el arrendamiento completo de grandes franjas de programación.


En muchas radios, productores independientes compran determinados horarios, gestionan sus propios anunciantes y fijan condiciones comerciales diferentes a las del resto de la emisora. Belvisi entiende que ese modelo puede generar una competencia interna difícil de controlar.


“Nosotros tuvimos la filosofía de no vender la radio por pedazos. No puedo venderte toda la mañana para que hagas lo que quieras y compitas con las tarifas de la tarde o del mediodía”, explicó.


La alternativa adoptada fue la coparticipación. La radio conserva la responsabilidad sobre la programación y comparte con los integrantes del equipo los resultados obtenidos mediante determinadas producciones o coberturas.


De esa forma, afirmó, los trabajadores saben que una propuesta exitosa puede representar también un beneficio económico para ellos.


“Lo que siembran, lo cosechan”, resumió.


Ese esquema permite financiar transmisiones desde localidades del interior, actividades culturales, encuentros tradicionalistas y competencias deportivas. Algunas coberturas pueden no dejar una ganancia inmediata, pero contribuyen a fortalecer la presencia de la emisora y su relación con el departamento.


Una audiencia que cambió de edad y de hábitos

Durante décadas, la amplitud modulada estuvo fuertemente (radios AM) asociada con oyentes adultos, hogares en los que la radio permanecía encendida durante buena parte del día y rutinas familiares organizadas alrededor de determinados programas.


Una porción de aquel público ya no está. Al mismo tiempo, las nuevas generaciones consumen información y entretenimiento de una manera más fragmentada.


Belvisi reconoce esa transformación, aunque sostiene que la audiencia no desapareció por completo: cambió y se distribuyó entre diferentes intereses.


La radio, explicó, procura identificar segmentos concretos y ofrecer contenidos capaces de generar participación. La programación política de la mañana atrae especialmente a dirigentes y personas interesadas en la actualidad departamental; las transmisiones de fútbol reúnen a otra audiencia; los espacios musicales, culturales, tradicionales y comunitarios encuentran sus propios públicos.


No existe una medición extremadamente precisa de cada segmento, reconoció, pero la emisora evalúa la respuesta mediante llamadas, mensajes, participación de los oyentes, interés de los entrevistados y acompañamiento comercial.


La cobertura de Paysandú FC es uno de los ejemplos señalados durante la entrevista. Aunque una transmisión deportiva puede generar gastos superiores a los ingresos inmediatos, también representa una inversión en presencia, audiencia e identificación con una causa departamental.


Radio Felicidad comenzó su camino en un escenario dominado por emisoras históricas y profundamente arraigadas en Paysandú. Belvisi considera que, con el paso de los años, logró construir un espacio propio y condiciones para competir.


“La radio tiene luces amarillas y algunas rojas”

Ante la pregunta de si la radio AM podría sufrir en el futuro un apagón semejante al de la televisión analógica, Belvisi fue prudente.


No aseguró que la amplitud modulada vaya a desaparecer ni planteó una fecha posible. Sin embargo, reconoció que existen señales preocupantes.


“La radio tiene luces amarillas en el tablero y algunas rojas también”, advirtió.


Entre los principales problemas aparece la progresiva ausencia de receptores AM en vehículos, teléfonos celulares y equipos de audio modernos. Cuando un oyente deja de tener acceso sencillo a una banda, muchas veces no busca la emisora por internet: simplemente comienza a escuchar una FM u otro contenido.


La preocupación no es nueva. En las Jornadas Nacionales de Telecomunicaciones de 2018 ya se advertía que numerosos receptores que llegaban al país no incluían AM y se mencionaba, entre las posibles respuestas, facilitar la importación de equipos adecuados o permitir frecuencias espejo en FM. También se señalaba que una migración completa podría reducir el alcance territorial, porque la AM logra coberturas mayores que la FM.


Belvisi entiende que una frecuencia espejo permitiría que una misma programación pudiera ser recibida tanto en AM como en FM, facilitando el acceso desde equipos modernos. También reclamó que los automóviles comercializados en el país continúen incluyendo receptores de AM.


No se trata únicamente de conservar una tecnología antigua por apego sentimental. Las estaciones AM mantienen una capacidad de cobertura territorial que resulta especialmente valiosa en zonas rurales, rutas y localidades alejadas.


La disputa por la publicidad

El otro gran desafío es económico.


Buena parte de la publicidad que anteriormente se distribuía entre radios, diarios y canales de televisión se trasladó hacia plataformas digitales y redes sociales.


Belvisi considera que existe una competencia desigual entre los medios uruguayos formalmente establecidos y las grandes plataformas, debido a las diferencias tributarias, regulatorias y de costos.


Una radio debe pagar salarios, aportes, impuestos, energía eléctrica, licencias y derechos asociados a la música que emite. En cambio, sostuvo, otros canales digitales pueden distribuir anuncios y contenidos musicales bajo condiciones diferentes.


“Estamos compitiendo en un mundo desigual”, expresó.


El problema se siente especialmente en el interior, donde el mercado publicitario es más reducido y existe una relación directa entre comercios, anunciantes y medios.


Antes, recordó, muchos anunciantes se acercaban espontáneamente a la radio. Ahora es necesario salir a buscarlos, ofrecer propuestas diferentes y demostrar permanentemente el valor del medio.


Belvisi no cuestiona que los comercios utilicen redes sociales. Su planteo es que deberían existir reglas más equilibradas para que las emisoras locales puedan continuar financiando periodismo, coberturas, puestos de trabajo y espacios comunitarios.


Información con responsabilidad

Frente al anonimato, los rumores y las acusaciones que circulan en las redes sociales, Belvisi reivindica la responsabilidad jurídica y editorial de los medios registrados.


Una persona que se considera agraviada por expresiones emitidas en una radio puede realizar un planteo formal, solicitar las grabaciones y recurrir a los mecanismos establecidos por la legislación.


Esa posibilidad, según sostuvo, obliga a los comunicadores y a la dirección de una emisora a responder por lo que difunden.


“Una opinión o una columna periodística por radio puede merecer mayor consideración que un insulto o una acusación gratuita en una red”, reflexionó.


No significa que las radios estén libres de errores ni que todo lo difundido a través de internet sea irresponsable. Su planteo apunta a una diferencia de estructura: detrás de una emisora existe una empresa identificada, una dirección responsable y un marco regulatorio.


El futuro no tiene por qué ser peor

A pesar de las dificultades, Belvisi no construye su discurso desde la nostalgia.


“El tiempo que viene es mejor que el que fue. Yo no digo que todo tiempo pasado fue mejor. Antes se vivía peor”, afirmó.


Su comparación atraviesa siglos de historia y llega incluso a la arquitectura de antiguos palacios europeos, donde el lujo convivía con condiciones sanitarias impensables para una vivienda contemporánea.


El razonamiento también se aplica a los medios: el avance tecnológico puede destruir modelos conocidos, pero al mismo tiempo crea herramientas, amplía el acceso a la información y permite alcanzar públicos que antes eran inaccesibles.


El desafío consiste en no permanecer inmóvil.


Para Belvisi, una radio puede continuar existiendo si reúne varios elementos: una administración ordenada, inversión tecnológica, contenidos relevantes, personal comprometido, pluralidad, inserción comunitaria y capacidad para utilizar las nuevas plataformas sin abandonar su identidad.


No todas las emisoras conseguirán hacerlo. Algunas ya cerraron, otras devolvieron sus frecuencias y varias enfrentan serias dificultades. Cada caso, señaló, tiene sus propias razones y no corresponde emitir juicios ligeros sobre la conducción de otros medios.


La imagen que eligió para explicar la supervivencia de Radio Felicidad proviene de su formación como arquitecto: antes de levantar varios pisos, es necesario invertir en cimientos sólidos.


En esta noche histórica para la televisión uruguaya, la reflexión de Walter Belvisi trasciende el destino de una frecuencia o de una empresa. Habla de la capacidad de los medios del interior para conservar su lugar en la comunidad sin negar el cambio tecnológico.


La televisión analógica se apagará. La radio AM, por ahora, seguirá al aire. Su continuidad, sin embargo, no dependerá solamente de cuánto resista una antigua tecnología, sino de cuánto puedan renovarse quienes todavía creen en ella.


Tags

Deja un comentario

Comentarios

  • Usuario foto
    alfredo dijo: 2026-09-26 11:50:27

    en otros países las AM hay desapareció, han pasado todol a FM porque entre cosas las ondas de los celulares interfieren las de AM, en este caso sería radio felicidad 90.5 FM por ejemplo pero con prog

    Responder
Image
Image