Más de US$ 125 millones para las rutas de Paysandú: qué obras ya comenzaron y cuáles siguen en proyecto
El gobierno nacional prevé destinar más de 125 millones de dólares a obras viales en Paysandú. La cifra reúne intervenciones en distintas etapas: algunas ya terminaron, otras están en ejecución y varias todavía tienen por delante el inicio de los trabajos. El plan abarca las rutas 3, 4, 26 y 90, corredores importantes para los traslados cotidianos y la actividad productiva del departamento.
El diputado frenteamplista Juan Gorosterrazú detalló los montos y plazos previstos para cada ruta. La obra más avanzada está en la ruta 4: el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) informó que ya finalizó la primera etapa entre Guichón y el puente Paso Andrés Pérez, y que la segunda, iniciada en abril, continúa en ejecución. La inversión prevista para la intervención en esta ruta es de US$ 25,5 millones.
En la ruta 90, el MTOP informó que se rehabilitan 18 kilómetros entre las rutas 25 y 4, cerca de Guichón. Los trabajos incluyen mejoras en el pavimento, señalización y defensas metálicas donde sean necesarias. El organismo situó la inversión cerca de 274 millones de pesos, mientras que el detalle difundido por Gorosterrazú la estimó en US$ 6,8 millones, con finalización prevista para el primer semestre de 2027.
Las intervenciones de mayor monto anunciado aún tienen etapas por delante. Para la ruta 3 se proyectan obras e intersecciones a lo largo de 140 kilómetros, mediante dos contratos, con una inversión estimada de US$ 49 millones y un inicio previsto para noviembre de 2026. En la ruta 26, el tramo de 64 kilómetros entre la ruta 3 y el límite departamental permanece en fase de proyecto: se estiman US$ 44 millones y un comienzo durante el segundo semestre de 2027. Estos plazos son previsiones y podrán precisarse a medida que avancen los proyectos y las contrataciones.
Para quienes viven en el interior del departamento, el alcance de las obras va más allá del estado del pavimento. Una mejor conexión puede facilitar los viajes hacia centros de estudio, servicios de salud y lugares de trabajo, además del movimiento de la producción. El desafío ahora será seguir el avance de cada tramo para distinguir lo que ya se puede transitar de lo que todavía figura en los planes.











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