Paysandú reunió a 24 perros especializados en una jornada nacional de detección, búsqueda y trabajo operativo
El Parque Policial de Paysandú fue escenario de una jornada diferente, marcada por el entrenamiento, la cooperación y el estrecho vínculo que se construye entre cada perro especializado y su guía. Allí se desarrolló el II Encuentro Nacional de Perros Detectores y de Trabajo, que congregó a unidades policiales y militares procedentes de distintos puntos de Uruguay, informó la Jefatura de Policía de Paysandú.
La actividad, realizada el pasado 5 de septiembre, fue organizada conjuntamente por la Jefatura de Policía de Paysandú y la empresa Servican. En total participaron 24 perros, acompañados por sus respectivos guías y equipos de trabajo.
Durante el encuentro se abordaron diferentes especialidades relacionadas con la utilización operativa de canes: detección de sustancias ilícitas, localización de explosivos, búsqueda de personas, búsqueda de restos humanos y tareas de patrullaje.
Más allá de las demostraciones y ejercicios, la jornada fue concebida como un espacio para compartir procedimientos, comparar metodologías de entrenamiento y conocer las experiencias acumuladas por las distintas unidades.
Equipos de numerosos departamentos
La convocatoria reunió a efectivos y equipos caninos de las jefaturas de Policía de Colonia, Tacuarembó, Rivera, Soriano, Río Negro, Treinta y Tres, Salto, Maldonado y Paysandú.
También participaron representantes de la Dirección Nacional de Policía Caminera, el Instituto Nacional de Rehabilitación —a través de la Unidad N.º 11—, la Fuerza Aérea Uruguaya, el Batallón de Infantería N.º 9 del Ejército Nacional y Servican.
La diversidad de organismos presentes permitió reunir en un mismo lugar a equipos que desarrollan sus tareas en contextos muy diferentes: controles de rutas, procedimientos contra el tráfico de drogas, búsqueda de personas, seguridad de instalaciones y operativos de prevención, entre otros.
En cada una de estas intervenciones, el perro y su conductor conforman un equipo denominado habitualmente “binomio K9”. Su efectividad depende tanto de las capacidades olfativas del animal como de la preparación del guía, de la comunicación entre ambos y de un entrenamiento constante.
Una experiencia nacional que comenzó en Soriano
El encuentro desarrollado en Paysandú tuvo como antecedente directo la primera jornada nacional realizada en Soriano en julio de este año.
Aquella actividad reunió a equipos de los ministerios del Interior y de Defensa Nacional y tuvo como objetivo avanzar en la especialización y unificación de criterios entre las unidades K9. Según informó entonces el Ministerio del Interior, se realizaron ejercicios prácticos y actividades destinadas a perfeccionar las técnicas de detección.
En la primera edición participaron 43 personas, entre conductores, instructores y binomios especializados. Los trabajos estuvieron centrados principalmente en la detección de drogas, componentes explosivos y restos humanos, además del intercambio de conocimientos entre los responsables de cada unidad.
La iniciativa surgió a partir de la coordinación entre Servican y las jefaturas de Policía de Soriano y Paysandú. Lo que inicialmente se proyectaba como una actividad de alcance reducido terminó convirtiéndose en una convocatoria nacional, con presencia de equipos policiales y militares, según consignó El País.
Dos meses después, la realización de la segunda edición en Paysandú confirmó la continuidad de esa experiencia y amplió la participación territorial, incorporando nuevas jefaturas y especialidades operativas.
Entrenamiento y confianza
Los perros detectores pueden ser preparados para reconocer olores específicos y advertir a sus guías mediante conductas previamente entrenadas. Dependiendo de la especialidad, esa marcación puede permitir localizar sustancias ocultas, rastrear a una persona o identificar indicios en espacios abiertos, vehículos, equipajes o instalaciones.
El trabajo exige preparación permanente, cuidado veterinario y ejercicios que permitan al binomio responder correctamente en ambientes con ruidos, movimiento de personas y otros estímulos.
Por esa razón, los encuentros nacionales adquieren especial importancia: permiten que los guías observen nuevas técnicas, analicen diferentes escenarios y compartan aprendizajes obtenidos durante intervenciones reales.
Desde la organización se valoró especialmente la posibilidad de fortalecer los vínculos entre las instituciones participantes. La cooperación facilita que las unidades puedan coordinarse cuando un procedimiento requiere capacidades que no están disponibles en el lugar donde se produce la intervención.
La jornada dejó además una imagen cercana: detrás de cada búsqueda y cada ejercicio existe una relación de confianza construida entre el animal y su conductor. Esa conexión, sumada a la formación técnica, convierte a los perros especializados en colaboradores fundamentales para diversas tareas de seguridad, prevención y localización de personas.
Con el segundo encuentro nacional ya realizado, Paysandú quedó integrado a una experiencia que busca profesionalizar el trabajo con canes y consolidar una red de cooperación entre unidades especializadas de todo el país.













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