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Spielberg queria hacer una pelicula sobre Lincoln y termino viviendo en el siglo XIX
Lo hizo tal cual. Nada de vasitos descartables, caramba.

Spielberg queria hacer una pelicula sobre Lincoln y termino viviendo en el siglo XIX


Hay actores que estudian el personaje.

Hay otros que cambian el peinado, adelgazan unos kilos o aprenden a hablar de determinada manera.

Y después está Daniel Day-Lewis.

Porque cuando le tocó interpretar a Abraham Lincoln en la película Lincoln, dirigida por Steven Spielberg, el actor decidió que no alcanzaba con ponerse el traje, dejarse la barba y caminar con cara de presidente.

Había que hacer las cosas como en el siglo XIX.

Pero de verdad.

Tan en serio se tomó la idea que terminó afectando a toda la producción. 


El vaso de cartón fue declarado enemigo público

La anécdota fue contada por el actor Tim Blake Nelson, integrante del elenco de Lincoln.

Según Nelson, durante el rodaje no estaba permitido utilizar elementos modernos que pudieran romper la ambientación.

¿Una camiseta con un logo?

No.

¿Un par de championes?

Tampoco.

¿Un vaso de cartón?

Ni se te ocurra.

Todo tenía que ser compatible con los materiales disponibles a finales del siglo XIX.

Ahora imaginemos por un segundo trabajar ahí.

—Che, tengo sed.

—Perfecto.

—¿Me das un vaso?

—¿De cartón?

—Sí.

—Producción, llamen a seguridad.


Y el celular tampoco estaba invitado

Había otra regla bastante sencilla:

nada de celulares.

Ni iPhone, ni mensajes de WhatsApp, ni selfies, ni alguien diciendo:

“Esperen un segundo que tengo poca batería”.

Tim Blake Nelson contó que incluso Spielberg se adaptó a las reglas del rodaje y acudía al set vestido con americana y camisa de botones.

Esto último nos deja una pregunta importante:

¿qué habría pasado si Spielberg quería avisarle algo urgente a alguien?

Probablemente tenía que mandar un telegrama.


Daniel Day-Lewis no era Daniel Day-Lewis

Otra de las particularidades del actor era que durante el rodaje se mantenía completamente dentro del personaje.

Según Nelson, al actor prácticamente había que referirse como Lincoln.

No era simplemente una cuestión de ponerse delante de una cámara.

La idea era que el entorno completo ayudara a mantener la atmósfera de la época.

Y ahí es donde uno empieza a entender el nivel de compromiso.

Porque una cosa es decir:

“Voy a interpretar a Lincoln”.

Y otra muy distinta es:

“A partir de mañana nadie me trae un vaso de cartón”.


Spielberg también se subió al tren

Lo curioso es que Steven Spielberg acompañó la propuesta.

El director también respetó las reglas del ambiente y aparecía en el set con ropa acorde al período histórico.

Así que, durante buena parte del rodaje, el equipo tuvo que olvidarse de muchos de los objetos cotidianos que hoy consideramos absolutamente normales.

Nada de celulares.

Nada de zapatillas.

Nada de camisetas modernas.

Nada de vasos de cartón.

A este paso, si alguien quería pedir una pizza, probablemente tenía que conseguir un caballo primero.


Y todo esto era para una película

Lincoln se estrenó en 2012 y contó con Daniel Day-Lewis, Sally Field y David Strathairn, bajo la dirección de Spielberg.

La película recibió 12 nominaciones a los premios Oscar y finalmente obtuvo dos estatuillas: Mejor Actor para Day-Lewis y Mejor Diseño de Producción.

La actuación de Day-Lewis también le valió el Oscar al Mejor Actor por su interpretación del presidente estadounidense.


El método llevado al extremo

Daniel Day-Lewis es uno de los actores más conocidos por utilizar el llamado método de actuación, una forma de trabajo que busca una identificación profunda con el personaje.

En Lincoln, esa preparación no quedó solamente en el actor.

Terminó involucrando a todo el equipo.

Y ahí está lo verdaderamente curioso de esta historia:

no fue solamente Daniel Day-Lewis viviendo como Lincoln.

Durante el rodaje, por momentos, parecía que todo Hollywood había retrocedido 150 años.


En Paysandú tendríamos un pequeño problema

Ahora imaginemos que una película así se filmara en Paysandú.

Primer día de rodaje:

—No se puede usar celular.

Segundo día:

—No se puede usar vaso de cartón.

Tercer día:

—No se pueden usar zapatillas.

Cuarto día:

—¿Y cómo hacemos con el grupo de WhatsApp de producción?

Silencio absoluto.

Probablemente la película terminaría antes de empezar.

Porque una cosa es actuar como si estuviéramos en el siglo XIX.

Otra es sobrevivir sin mandar un audio de dos minutos explicando lo que pasó.

Y esa, amigos, sería la verdadera prueba de actuación.


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