El paseo romántico donde el amor puede durar 26 kilómetros
Hay lugares donde uno va a caminar.
Hay otros donde uno va a hacer ejercicio.
Y después están esos lugares que parecen diseñados específicamente para que una pareja camine tomada de la mano, mire el mar y diga:
“Qué hermoso... ¿cuánto falta?”
En Lanzarote, una isla volcánica de Canarias, existe un recorrido costero de más de 26 kilómetros que conecta Puerto del Carmen, Playa Honda, Arrecife y Costa Teguise.
El paisaje combina el Atlántico, playas, zonas urbanas, puertos y el particular paisaje volcánico de la isla.
Todo muy romántico.
Hasta que alguien pregunta si todavía falta mucho.
26 kilómetros para hablar de la vida
El recorrido puede hacerse caminando, en bicicleta o por tramos.
Completarlo entero a pie puede llevar más de cinco horas, dependiendo del ritmo y de las paradas.
Y acá aparece una prueba definitiva para cualquier pareja.
Porque caminar cinco horas junto al mar puede ser:
una experiencia inolvidable de amor y compañerismo.
O puede convertirse en:
—¿Cuánto falta?
—No sé.
—¿Seguro que falta tanto?
—Te dije que no sé.
—Bueno.
Silencio.
El Atlántico de fondo.
Y una gaviota observando la situación con absoluta tranquilidad.
El escenario perfecto para enamorarse
El paseo atraviesa algunos de los paisajes más característicos de Lanzarote: playas, palmeras, zonas urbanas y las formaciones volcánicas que hacen que la isla tenga ese aspecto tan particular.
El mar acompaña prácticamente todo el recorrido.
Y eso tiene algo de película romántica.
La diferencia es que en las películas los protagonistas caminan lentamente durante cinco minutos y termina la escena.
Acá, después de cinco minutos, todavía te quedan 25 kilómetros.
Una caminata para descubrir si hay amor verdadero
Porque seamos sinceros: viajar en pareja es muy lindo.
Pero una caminata de 26 kilómetros puede revelar cosas.
Quién tiene paciencia.
Quién se queja primero.
Quién lleva agua.
Quién quiere parar a tomar algo.
Y, fundamentalmente, quién dijo “vamos caminando que está cerca”.
Ese último dato puede ser decisivo.
El amor también necesita descanso
El paseo permite recorrer solamente algunos tramos, por lo que nadie está obligado a completar los 26 kilómetros.
Y probablemente sea una buena idea.
Porque el verdadero romanticismo no consiste en caminar hasta que no sentís las piernas.
Consiste en llegar a una terraza frente al mar, sentarse juntos y decir:
“Qué lindo paseo... mañana hacemos otro poquito.”
Eso sí es amor.
O resignación.
A veces la diferencia es bastante pequeña.














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