Vecinos del ex Sanatorio Pasteur plantearon sus inquietudes a Nicolás Olivera por nuevo refugio
La posible instalación de un centro del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) en el antiguo Sanatorio Pasteur continúa generando inquietud entre vecinos y comerciantes de la zona. Este lunes, un grupo fue recibido por el intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, quien anunció que inició contactos con el ministro Gonzalo Civila para trasladarle las preocupaciones planteadas, según informó la propia Intendencia.
Según informó la Intendencia de Paysandú, los residentes expresaron preocupación por la falta de información y de instancias de diálogo previas a la elección del inmueble.
“No se convocó a los vecinos ni a la Intendencia para hablar”, afirmó Olivera después del encuentro.
El jefe comunal manifestó su intención de interceder ante el Ministerio de Desarrollo Social para conocer con mayor precisión las características del proyecto, su modalidad de funcionamiento y las medidas previstas para garantizar una convivencia adecuada con el entorno.
Un centro pensado para procesos de egreso
Desde el Mides han señalado que la propuesta para el ex Sanatorio Pasteur no debe interpretarse como un refugio convencional ni como una simple sustitución del actual dispositivo Santa Elena.
La directora departamental del organismo, María Inés Firpo, explicó que el edificio sería utilizado como un “espacio de egreso” o centro de desarrollo para personas que ya se encuentran en una etapa más avanzada de su proceso de autonomía. La intención sería implementar una modalidad de vivienda asistida, con acompañamiento técnico permanente.
Firpo también aseguró que en el exterior del inmueble no habrá personas formando filas o esperando para ingresar, dado que el acceso se realizaría mediante derivación desde otros dispositivos del sistema.
El inmueble cuenta con aproximadamente 14 habitaciones y capacidad para recibir a unas 50 personas. El contrato de arrendamiento fue firmado por el Centro Latinoamericano de Economía Humana (Claeh), institución encargada de gestionar los dispositivos del Mides en Paysandú. Antes de comenzar a funcionar, está previsto realizar trabajos de pintura y ajustes en las instalaciones eléctricas y sanitarias.
Los vecinos reclaman mayores garantías
Durante la reunión con Olivera, los residentes hicieron énfasis en los antecedentes de convivencia que, según relataron, se produjeron en torno a otros dispositivos de atención.
Aclararon que su planteo no apunta contra las personas en situación de calle ni contra la necesidad de brindarles asistencia. Su preocupación, indicaron, se concentra en la ubicación elegida, la gestión cotidiana del centro y la ausencia de información detallada sobre su funcionamiento.
El entorno del ex Sanatorio Pasteur presenta una importante actividad residencial, comercial, educativa y sanitaria. Por ese motivo, quienes viven y trabajan en el área consideran necesario conocer aspectos como los horarios, la cantidad de usuarios, las condiciones de ingreso, el acompañamiento técnico y los mecanismos que se aplicarían ante eventuales dificultades de convivencia.
El movimiento vecinal ya reunió más de 500 firmas y realizó el sábado 22 de agosto una concentración frente al edificio. Durante esa instancia, sus representantes reiteraron que acompañan la asistencia social, pero entienden que el inmueble no sería el lugar más adecuado para desarrollar la propuesta.
La discusión también llegó a la Junta Departamental
La Junta Departamental de Paysandú respaldó el planteo de los vecinos y exhortó al Mides a revisar la ubicación. Asimismo, se propuso conformar una comisión integrada por ediles y representantes vecinales para solicitar una reunión con el ministro Gonzalo Civila.
Desde la bancada del Frente Amplio, en cambio, se defendió el proyecto y se remarcó que el nuevo modelo contempla atención durante las 24 horas y la participación de equipos multidisciplinarios. Sus representantes sostienen que el centro ofrecerá una respuesta integral, orientada a la recuperación de vínculos, la atención de la salud y la reinserción social.
El asunto queda ahora sujeto a las conversaciones entre las autoridades departamentales y nacionales. Tanto los vecinos como la Intendencia reclaman una instancia de intercambio que permita conocer el proyecto completo, mientras el Mides sostiene que se tratará de un dispositivo especializado y diferente a un refugio tradicional.
El desafío será encontrar una solución que combine dos necesidades legítimas: brindar atención digna y sostenida a las personas que atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad y, al mismo tiempo, ofrecer información, diálogo y garantías de convivencia a quienes viven y trabajan en la zona.











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