Vecinos de un edificio de Paysandú denuncian 14 años de filtraciones, fallas y reclamos sin respuesta
Residentes del complejo habitacional ubicado en la esquina de Sarandí y Baltasar Brum hicieron pública su preocupación por los problemas que, según afirman, afectan al inmueble desde su inauguración. Denuncian filtraciones, desperfectos sanitarios y eléctricos, inconvenientes con el ascensor y numerosos reclamos presentados ante organismos estatales, según una entrevista realizadas a los vecinos por Somos de Aca.
“Hasta acá llegamos”. Con esas palabras, vecinos de un edificio de diez pisos de Paysandú decidieron exponer públicamente una situación que, aseguran, se extiende desde hace 14 años y todavía no ha encontrado una solución definitiva.
El complejo está ubicado en la esquina de Sarandí y Baltasar Brum. Aunque en la información inicial se mencionó a Luis Batlle Berres, los antecedentes oficiales de la Agencia Nacional de Vivienda (ANV) confirman que el edificio se encuentra en Sarandí y Baltasar Brum.
Los residentes sostienen que los inconvenientes comenzaron prácticamente al mismo tiempo que ocuparon sus apartamentos.
“El día que nos mudamos fue el 5 de diciembre y al otro día ya no teníamos ascensor. Estuvimos tres meses con el ascensor detenido. Subimos los muebles por las escaleras hasta el piso 10”, relató uno de los vecinos al explicar las dificultades atravesadas durante los primeros meses.
Un edificio entregado en diciembre de 2011
La Agencia Nacional de Vivienda informó en 2011 que el complejo estaba compuesto por 40 unidades distribuidas en diez pisos. Las viviendas fueron entregadas el 5 de diciembre de aquel año por autoridades del entonces Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y de la propia ANV.
De acuerdo con la publicación oficial, las obras comenzaron el 27 de febrero de 2009 y culminaron en agosto de 2011, bajo responsabilidad de la empresa APUD.
El proyecto incluía nueve apartamentos de dos dormitorios, 20 de tres dormitorios, dos unidades adaptadas para personas con discapacidad y nueve viviendas de cuatro dormitorios. También contaba con ascensor, salón de usos múltiples, estacionamiento descubierto, balcones y terrazas de servicio.
Filtraciones y preocupación por las instalaciones eléctricas
Los vecinos aseguran que actualmente existen filtraciones de agua en distintos sectores del inmueble, además de inconvenientes en las columnas sanitarias, desagües pluviales y cañerías cloacales.
Una de las principales preocupaciones está vinculada con la presencia de humedad cerca de las instalaciones eléctricas. Según relató una residente, durante una jornada de lluvia el agua llegó hasta algunos tomacorrientes y provocó la interrupción del suministro.
“A mí se me quedó el lavarropas y el calefón. Saltó la llave porque chorreaba agua de los tomacorrientes”, señaló en declaraciones recogidas por Somos de Acá.
Los problemas no serían iguales en todos los apartamentos. Sin embargo, los habitantes manifiestan inquietud por el estado general de elementos comunes como los tanques de agua, las cañerías, la impermeabilización y el sistema eléctrico.
Catorce reclamos en catorce años
Los residentes afirman que durante este período presentaron 14 reclamos y que existen otros tantos expedientes relacionados con los desperfectos denunciados.
Según expresaron, realizaron gestiones ante el Ministerio de Vivienda, la Agencia Nacional de Vivienda —tanto en Paysandú como en Montevideo—, legisladores y autoridades ministeriales.
“Hemos golpeado absolutamente todas las puertas”, indicaron. También aseguran contar con informes realizados por técnicos contratados para evaluar el estado del edificio y dejar constancia de las fallas.
Los vecinos resolvieron recurrir a los medios después de esperar durante años una respuesta que consideraran suficiente.
“Tomamos la decisión de salir a la prensa porque veníamos dilatándolo, esperando que el Estado nos brindara respuestas”, explicaron.
Reparaciones pagadas por las familias
Otro punto planteado es el dinero destinado por los propietarios a reparaciones particulares y trabajos en áreas comunes. De acuerdo con el testimonio proporcionado por los residentes, el conjunto de intervenciones habría superado los 45.000 dólares.
Esta cifra fue aportada por los denunciantes y no pudo ser verificada de manera independiente. Los vecinos consideran que las reparaciones solamente permitieron contener temporalmente algunos desperfectos, sin solucionar las causas de fondo.
“Lo único que hicimos fue remendar”, resumieron.
Ante la continuidad de los inconvenientes, no descartan recurrir a la Justicia para establecer eventuales responsabilidades y procurar una reparación integral.
Hasta el momento de esta publicación no se conocía una respuesta oficial del Ministerio de Vivienda o de la Agencia Nacional de Vivienda respecto de los últimos planteos. La versión de esos organismos será fundamental para conocer el estado de los expedientes y las posibles medidas previstas.











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