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Uruguay se prepara para un fuerte El Niño: Gobierno estima hasta 25.000 desplazados y aseguró US$ 750 millones para enfrentar emergencias
El Poder Ejecutivo comenzó a preparar al país ante un escenario climático que podría generar lluvias muy por encima de lo habitual

Uruguay se prepara para un fuerte El Niño: Gobierno estima hasta 25.000 desplazados y aseguró US$ 750 millones para enfrentar emergencias


El Poder Ejecutivo comenzó a preparar al país ante un escenario climático que podría generar lluvias muy por encima de lo habitual, inundaciones y miles de personas fuera de sus hogares. Las estimaciones oficiales manejan hasta 25.000 desplazados y más de 5.000 evacuados, mientras que los episodios de mayor intensidad podrían comenzar a sentirse desde setiembre.


El Gobierno uruguayo puso en marcha una planificación especial para afrontar los posibles efectos del fenómeno de El Niño, ante previsiones que plantean un escenario de precipitaciones intensas durante los próximos meses.


Tras el Consejo de Ministros realizado este martes 11 de agosto en Torre Ejecutiva, el secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, informó que Uruguay aseguró créditos contingentes con organismos internacionales por US$ 750 millones, recursos destinados a responder ante eventuales emergencias y desastres naturales vinculados al fenómeno climático.


La dimensión de las previsiones llevó al Gobierno a trabajar anticipadamente: tomando como referencia antecedentes y proyecciones disponibles, las autoridades estiman que un escenario severo podría provocar 25.000 personas desplazadas y más de 5.000 evacuadas.


Lluvias de hasta 500 milímetros en apenas 30 días

Uno de los datos que genera mayor atención es el volumen de precipitaciones que podría registrarse.


Según explicó Sánchez, en períodos especialmente adversos podrían acumularse hasta 500 milímetros de lluvia en 30 días. Como referencia, las autoridades señalaron que Uruguay recibe aproximadamente 1.200 milímetros a lo largo de un año, por lo que determinados períodos podrían concentrar una proporción excepcionalmente alta de las precipitaciones habituales.


No significa que necesariamente lloverán 500 milímetros en todo el territorio ni que las 25.000 personas serán efectivamente desplazadas. Se trata de escenarios de planificación utilizados por el Gobierno para dimensionar los recursos que podrían necesitarse si El Niño alcanza una intensidad elevada.


El objetivo es anticiparse especialmente a las consecuencias que las lluvias persistentes pueden provocar en ciudades y localidades cercanas a ríos, arroyos y zonas bajas.


Los meses que generan mayor preocupación

Las previsiones oficiales apuntan a que el período potencialmente más complejo se concentraría durante setiembre, octubre y noviembre, aunque el Gobierno advirtió que los efectos adversos podrían prolongarse hasta abril de 2027.


La planificación comenzó antes de que se produzcan las situaciones más críticas. La Junta Nacional de Emergencias y Reducción de Riesgos ya había avanzado en la coordinación institucional ante la llegada del fenómeno, trabajando junto a organismos nacionales y gobiernos departamentales.


Esta preparación adquiere especial importancia para departamentos que históricamente han sufrido inundaciones y desplazamientos de población cuando se producen lluvias persistentes y crecidas de los principales cursos de agua.


US$ 750 millones disponibles para contingencias

Para afrontar un eventual escenario de emergencia, el Gobierno informó que alcanzó acuerdos financieros que permitirán disponer de US$ 750 millones.


De acuerdo con lo anunciado por Sánchez, US$ 300 millones corresponden a 2026 y otros US$ 450 millones a 2027, mediante instrumentos vinculados al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y CAF - banco de desarrollo de América Latina y el Caribe.


Los créditos contingentes funcionan como un respaldo financiero que permite disponer rápidamente de recursos cuando ocurre una situación extraordinaria, evitando tener que iniciar todo el proceso de financiamiento una vez instalada la emergencia.


En marzo, CAF ya había informado una ampliación de su línea de crédito contingente para Uruguay hasta alcanzar los US$ 750 millones. El organismo explicó entonces que el instrumento busca fortalecer la capacidad financiera del país ante shocks externos y emergencias derivadas de eventos climáticos extremos. Hasta el 50% de esa línea puede destinarse específicamente a este tipo de emergencias.


Viviendas, trabajo y vida cotidiana entre las principales preocupaciones

Una inundación de gran magnitud no solamente implica evacuar familias. También puede afectar viviendas, rutas y calles, centros educativos, producción agropecuaria, comercios, servicios públicos y fuentes laborales.


Por esa razón, Presidencia señaló que la planificación busca reducir las consecuencias que un episodio de estas características podría provocar sobre la vivienda, el trabajo y la vida social de los uruguayos.


La estrategia apunta a contar con capacidad financiera y coordinación institucional antes de que se produzcan los eventos más importantes.


Un antecedente cercano que muestra la vulnerabilidad del litoral

Los departamentos del litoral tienen experiencia reciente con este tipo de situaciones.


Durante las inundaciones de mayo de 2024, por ejemplo, Paysandú llegó a convertirse en el departamento con mayor cantidad de personas desplazadas del país, con cerca de un millar de vecinos que debieron abandonar temporalmente sus hogares cuando el río Uruguay superó la cota de seguridad. En ese momento, a nivel nacional había más de 3.000 personas desplazadas.


Este tipo de antecedentes explica por qué la preparación previa resulta especialmente relevante para ciudades ubicadas junto a grandes cursos de agua.


Prepararse ante un escenario que todavía puede cambiar

El Niño es un fenómeno natural asociado al calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial y puede modificar los patrones atmosféricos en distintas regiones del planeta. En Uruguay y el sudeste de Sudamérica suele estar relacionado con una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal, aunque su impacto concreto varía considerablemente entre un episodio y otro.


Por eso, las cifras conocidas este martes deben interpretarse como estimaciones para preparar la respuesta del Estado y no como un pronóstico de que necesariamente ocurrirán 25.000 desplazamientos.


La atención estará puesta ahora en la evolución de las condiciones durante las próximas semanas y, especialmente, en el período comprendido entre setiembre y noviembre, señalado por las autoridades como el tramo en el que el fenómeno podría manifestarse con mayor intensidad.


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