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Senado aprobó cupo del 30% para mujeres y disidencias en eventos musicales financiados por el Estado
Luana, Catherine Vergnes y Mery Deal. La iniciativa fija una participación mínima del 30% de mujeres

Senado aprobó cupo del 30% para mujeres y disidencias en eventos musicales financiados por el Estado


El proyecto fue aprobado únicamente con los votos del Frente Amplio y establece que determinados espectáculos que reciban apoyo económico estatal deberán garantizar una participación mínima del 30% de mujeres y disidencias. La oposición cuestionó la medida y el debate dejó referencias que fueron desde The Beatles hasta Taylor Swift, Shakira, Tini y artistas uruguayas.


La Cámara de Senadores aprobó este miércoles, únicamente con los votos del Frente Amplio, un proyecto de ley que establece un cupo mínimo del 30% para mujeres y disidencias nacionales en determinados eventos musicales que reciban financiamiento o beneficios económicos provenientes del Estado.


La iniciativa generó un intenso intercambio entre oficialismo y oposición y ahora deberá continuar su trámite parlamentario.


Un aspecto importante de la propuesta es que el cupo no se aplicaría de manera general a todos los recitales, festivales o espectáculos privados que se organicen en Uruguay, sino a aquellos alcanzados por las condiciones establecidas en la norma por recibir algún tipo de apoyo público.


¿Qué establece el proyecto?

La iniciativa fija una participación mínima del 30% de mujeres y disidencias nacionales dentro de la programación de eventos musicales que accedan a financiamiento público, exoneraciones u otros beneficios económicos otorgados por el Estado.


l proyecto tiene sus antecedentes en una propuesta impulsada desde el colectivo Más Músicas, que planteó la necesidad de generar herramientas para aumentar la presencia y visibilidad de mujeres y disidencias dentro de la actividad musical uruguaya. Entre sus fundamentos se sostiene que las políticas públicas pueden contribuir a ampliar el acceso a escenarios y oportunidades profesionales.


La norma aprobada por el Senado también establece consecuencias económicas para quienes se encuentren alcanzados por la ley y no respeten el porcentaje.


En esos casos se prevé una multa equivalente al 6% de la recaudación bruta del evento y la imposibilidad de acceder durante un año a nuevos apoyos económicos estatales.


El Frente Amplio defendió el cupo como una herramienta para abrir oportunidades

Desde el oficialismo, las senadoras Liliam Kechichian y Patricia Kramer defendieron la iniciativa y argumentaron que la desigualdad existente en el acceso a determinados escenarios justifica la creación de mecanismos que permitan ampliar las oportunidades.


La posición del Frente Amplio apunta especialmente a que la medida pueda facilitar la aparición de nuevas artistas y generar espacios para generaciones que encuentran mayores dificultades para ingresar a determinados circuitos musicales.


La lógica detrás del proyecto es que, cuando existe participación económica del Estado, este puede establecer determinados criterios para la utilización de esos recursos.


Sus defensores consideran además que una mayor presencia en festivales y espectáculos puede generar un efecto progresivo: más oportunidades permiten que nuevas artistas sean conocidas por el público, desarrollen sus carreras y posteriormente puedan acceder a escenarios sin necesidad de mecanismos especiales.


La oposición cuestionó la medida y puso ejemplos sobre la mesa

El debate adquirió un tono particular cuando legisladores opositores recurrieron a ejemplos de artistas nacionales e internacionales para cuestionar la aplicación de un porcentaje obligatorio.


El senador nacionalista Rodrigo Blás utilizó a The Beatles para ejemplificar su posición.


Planteó hipotéticamente qué ocurriría si la histórica banda británica fuera uruguaya y pretendiera realizar un espectáculo alcanzado por la norma.


Según su razonamiento, sus cuatro integrantes hombres no permitirían cumplir con el porcentaje establecido y los organizadores deberían incorporar participación femenina al espectáculo para poder acceder al apoyo estatal sin infringir la normativa.


El ejemplo fue utilizado por Blás para cuestionar que una programación artística deba modificarse en función de un porcentaje establecido por ley.


Da Silva mencionó a Taylor Swift, Shakira, Tini y La Joaqui

El senador del Partido Nacional Sebastián da Silva también expresó su rechazo al proyecto y recurrió a figuras ampliamente conocidas de la música.


Durante su intervención mencionó casos como los de Taylor Swift, Shakira, Tini y La Joaqui, sosteniendo que esas artistas lograron encontrar mecanismos para hacerse escuchar y desarrollar carreras exitosas sin depender de un sistema de cuotas.


Da Silva trasladó posteriormente el argumento al escenario uruguayo.


Mencionó a Catherine Vergnes y Luana como ejemplos de artistas nacionales que consiguieron alcanzar una importante popularidad sin que existiera una normativa que reservara un porcentaje de los escenarios.


Catherine Vergnes, por ejemplo, ha logrado una importante presencia dentro de la música popular uruguaya y fue reconocida recientemente en los Premios Graffiti: en la edición 2025 obtuvo el premio al mejor álbum de folklore por Clásicos del folklore uruguayo.


Dos posiciones diferentes sobre cómo generar igualdad de oportunidades

La discusión terminó exponiendo dos formas distintas de abordar la desigualdad dentro de la actividad cultural.


Quienes respaldan la iniciativa consideran que el talento por sí solo no necesariamente garantiza las mismas posibilidades de acceder a escenarios, recursos y espacios de difusión, por lo que entienden necesario establecer medidas temporales o permanentes que ayuden a reducir esas diferencias.


Desde esa perspectiva, el 30% funcionaría como una puerta de entrada para artistas que históricamente han tenido una presencia menor en determinadas programaciones.


La oposición, en cambio, cuestiona que el Estado determine la integración artística de un espectáculo mediante porcentajes y sostiene que la selección debería estar determinada principalmente por criterios artísticos, comerciales y por las preferencias del público.


También plantea interrogantes sobre cómo deberá aplicarse la norma en casos concretos, particularmente en espectáculos protagonizados por bandas o artistas cuya integración ya está definida.


El debate continuará

La aprobación en el Senado representa un avance importante para el proyecto, pero todavía no significa que la norma haya comenzado a regir.


La iniciativa deberá completar el correspondiente proceso parlamentario antes de convertirse en ley.


El debate dejó planteada una discusión que probablemente continúe más allá del Parlamento: hasta dónde debe intervenir el Estado para corregir desigualdades en el acceso a los escenarios cuando existen recursos públicos involucrados y cuánto debe quedar librado exclusivamente a las decisiones artísticas de productores y organizadores.


Por el momento, el Senado ya tomó posición. Con los votos del Frente Amplio y el rechazo de la oposición, el proyecto que establece una participación mínima del 30% para mujeres y disidencias nacionales en eventos musicales beneficiados económicamente por el Estado dio un nuevo paso en el Parlamento.


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