Ni la lluvia los frenó: Paysandú Solidario volvió a encender la olla para ayudar a quienes más lo necesitan
La lluvia y el frío que se hicieron sentir este miércoles 12 de agosto en Paysandú no lograron detener una tarea que, desde hace más de un año, se repite cada semana: preparar un plato de comida caliente para quienes más lo necesitan.
Como ocurre todos los miércoles, los integrantes de Paysandú Solidario volvieron a encender el fuego, organizar los alimentos y poner en marcha la olla popular que asiste a personas en situación de calle y familias que atraviesan dificultades económicas.
Esta vez, el mal tiempo hizo que la jornada fuera más exigente. Sin embargo, los voluntarios mantuvieron su compromiso y trabajaron para que la comida pudiera llegar igualmente a sus destinatarios.
Una olla que nació de la empatía
Paysandú Solidario comenzó su actividad el 3 de julio de 2025, impulsado por un grupo de vecinos que decidió transformar la preocupación por las situaciones de vulnerabilidad en una acción concreta.
Actualmente, cinco voluntarios se encargan de organizar la preparación y distribución de los alimentos. Todo el trabajo se realiza de manera voluntaria y es posible gracias a las donaciones de vecinos, comercios y personas que deciden colaborar.
Antonella García, una de las impulsoras del proyecto, explicó anteriormente a PaysandúOnline que la principal motivación del grupo es la realidad que encuentran diariamente en las calles de la ciudad.
“Nos motiva ver las situaciones difíciles que atraviesan muchas personas hoy en día. Hay demasiada necesidad”, señaló.
Alrededor de 300 platos cada miércoles
La entrega se realiza inicialmente en la plazoleta ubicada en la zona de Vizconde de Mauá y avenida Salto, a partir de las 18:30 horas. Posteriormente, los voluntarios recorren diferentes puntos de la ciudad para acercar alimentos a personas que no pueden trasladarse.
Entre quienes reciben la ayuda se encuentran personas en situación de calle, adultos mayores, madres con niños y familias que atraviesan momentos económicos complejos.
La recorrida permite que la solidaridad llegue más allá del lugar donde funciona la olla y que las dificultades de movilidad o la distancia no impidan acceder a un plato de comida.
La lluvia hizo todavía más necesaria la ayuda
La jornada de este miércoles estuvo marcada por las precipitaciones y las bajas temperaturas. En esas condiciones, contar con una comida caliente adquiere una importancia aún mayor para quienes permanecen a la intemperie o viven en viviendas precarias.
El Instituto Uruguayo de Meteorología había previsto para la jornada un cielo nuboso y cubierto, con bajas temperaturas en distintas zonas del país. En ese contexto, los voluntarios decidieron seguir adelante con la actividad y mantener el compromiso asumido con quienes esperan la llegada de la olla cada semana. (Inumet)
La acción comunitaria complementa otros mecanismos de asistencia disponibles en el departamento. En Paysandú también funciona el servicio de comedores del Instituto Nacional de Alimentación, destinado a personas en situación de inseguridad alimentaria. (Información oficial del servicio)
Una tarea sostenida enteramente por donaciones
Paysandú Solidario no cuenta con ingresos permanentes. Los alimentos, recipientes y demás elementos necesarios para preparar las porciones provienen de donaciones realizadas por la comunidad.
Además, sus integrantes trabajan en la organización de rifas y otras actividades que les permitan recaudar fondos para sostener la olla y ampliar la asistencia.
“Los fondos salen de las donaciones de la gente y estamos tratando de incorporar una rifa para poder seguir ayudando”, había explicado Antonella García.
Toda colaboración resulta importante: arroz, fideos, carne, verduras, condimentos, envases descartables y aportes económicos permiten cubrir las necesidades de cada jornada.
Pequeños gestos que pueden cambiar una noche
Los voluntarios han conocido durante sus recorridas historias que muestran que las dificultades muchas veces van más allá de la falta de alimentos.
En una de las entregas encontraron a una joven que necesitaba comida, pero no tenía un recipiente donde recibirla. Al advertir la situación, el grupo comenzó a buscar una solución entre los vecinos hasta conseguir un envase.
“La vimos muy afectada y triste porque no podía acceder a la comida”, recordó García.
El episodio dejó una enseñanza para los integrantes del proyecto: algo que puede parecer tan sencillo como un recipiente puede convertirse en un obstáculo para una persona que atraviesa una situación de extrema vulnerabilidad.
Cómo colaborar con Paysandú Solidario
Quienes deseen ayudar pueden comunicarse directamente con los organizadores. Se reciben alimentos, ingredientes, recipientes, aportes económicos y colaboración para difundir la iniciativa.
- Instagram: @Paysandú_solidario
- Celular: 099 051 634
La jornada de este miércoles volvió a mostrar que, incluso bajo la lluvia, hay manos dispuestas a cocinar, organizar y recorrer la ciudad. Para quienes reciben un plato caliente, esa ayuda representa mucho más que alimento: también significa compañía, cercanía y la certeza de que alguien decidió no mirar hacia otro lado.















Comentarios
Aún no hay comentarios