La vida detrás de la carpa: Circo Fantasy agradece el cariño de Paysandú y anuncia su últimos días en la ciudad
Paysandú Online visitó el circo y conversó con Wilson y Talita sobre la vida itinerante, el esfuerzo que sostiene cada función y la recepción del público sanducero. Tras dos semanas en la ciudad, una posible extensión de la temporada todavía no está confirmada.
Las luces, las risas y las acrobacias son la parte que ve el público. Pero detrás de cada función hay familias que viajan juntas, casas rodantes, jornadas de montaje y una organización que vuelve a ponerse en movimiento cada vez que cambia de ciudad.
Después de recibir a miles de sanduceros durante su visita, Circo Fantasy transita una etapa de posibles últimas funciones en Paysandú, aunque sus responsables evalúan permanecer algunos días más. Para conocer esa otra cara del espectáculo, Paysandú Online recorrió sus instalaciones y entrevistó a Wilson, presentado como animador del circo, y a Talita, su directora artística.
Ambos destacaron el cariño recibido en la ciudad y compartieron cómo es trabajar, convivir y construir un hogar que también viaja.
Una vida que comienza en el circo
Para Wilson, el circo forma parte de su historia desde el nacimiento. Proviene de una familia circense de Brasil y se incorporó a Fantasy para acompañar esta temporada en Uruguay. Cuando regresa a su país, vuelve al circo familiar.
Al explicar cómo se integran los equipos artísticos, recurrió a una comparación cercana: “El circo es como un cuadro de fútbol”. Hay artistas que llegan, otros que se van y contrataciones que cambian según la temporada y las necesidades de cada espectáculo.
Talita confirmó esa dinámica. Algunos integrantes llevan varios años en la compañía; otros participan durante períodos más breves. La continuidad del espectáculo exige coordinar esas incorporaciones con los traslados y la programación de la gira.
Según explicó la directora artística, el proyecto de Circo Fantasy comenzó aproximadamente en 2019 y tiene sus raíces en São Paulo. Este año realiza su primera gira por Uruguay, una experiencia que también les permite conocer nuevos públicos.
La casa también viaja
Wilson vive en una casa rodante. Allí encuentra su espacio personal después de cada jornada, mientras el entorno cambia con cada destino.
Para él, esa forma de vida tiene un atractivo difícil de abandonar. Contó que ha conocido personas que llegaron desde una vida establecida en una ciudad y terminaron eligiendo quedarse en el ambiente circense.
Sin embargo, también hay dificultades. Una de las más desalentadoras aparece cuando, después de trasladar y montar toda la estructura, la convocatoria no acompaña. La lluvia y el frío pueden reducir la asistencia y afectar directamente el trabajo de la compañía.
En su primera experiencia en Uruguay, Wilson se lleva una valoración especialmente positiva del trato de la gente. Destacó la disposición de quienes se acercan a preguntar si necesitan algo y el interés que percibe por el circo. El frío, reconoció entre comentarios distendidos, fue lo que más le costó acostumbrarse a sobrellevar.
Trabajar y convivir en comunidad
Detrás de la pista hay artistas, personal de montaje, boletería y venta de alimentos, además de las familias que acompañan la gira. Talita describió una comunidad de varias decenas de personas, en la que una parte importante mantiene vínculos familiares.
Compartir el trabajo y la vida cotidiana exige acuerdos y respeto por los espacios personales. Wilson explicó que cada familia cuenta con su tráiler y que, cuando surge una diferencia, interviene la persona responsable para resolverla antes de que crezca.
Talita también reconoció los desafíos de esa convivencia, aunque señaló que los lazos familiares facilitan la organización diaria. Entre funciones, traslados y tareas de mantenimiento, la vida del circo continúa mucho después de que el público abandona la carpa.
Qué sostiene cada función
La directora artística explicó que los ingresos provienen de la venta de entradas y de los productos que ofrecen dentro del predio. Con esos recursos deben afrontar los gastos del espectáculo y de su funcionamiento cotidiano.
El circo paga el agua, la electricidad y los demás servicios que utiliza en cada destino. Además, dispone de un generador para responder a las exigencias de iluminación durante las funciones.
A esos costos se suma el esfuerzo de transportar y montar la estructura. Por eso, la respuesta del público influye directamente en cuánto tiempo pueden permanecer en una ciudad.
Talita contó que trabajan con varios destinos previstos de antemano, habitualmente con tres o cuatro ciudades encaminadas. Esa planificación les permite extender una temporada cuando la asistencia acompaña o continuar la gira cuando el movimiento disminuye.
Las estadías pueden ser muy diferentes: desde unos pocos días en localidades pequeñas hasta varios meses en una ciudad con mayor convocatoria. Como ejemplos, mencionó un paso de cuatro días por Mercedes y una permanencia de tres meses en Montevideo.
El cariño sanducero y una despedida todavía abierta
Al hablar de Paysandú, Talita destacó la amabilidad con la que fueron recibidos. La directora artística expresó que la experiencia ha sido positiva y que no han tenido inconvenientes durante su estadía.
Sobre la posibilidad de continuar una semana más, fue prudente: “No puedo confirmar, pero creo que sí”. Al momento de la entrevista, por lo tanto, no había una fecha definitiva de despedida ni una extensión formalmente anunciada.
El circo está instalado en Zorrilla de San Martín y Capitán Francisco Bicudo. Su propuesta combina humor, acrobacias y números de destreza, entre ellos el Globo de la Muerte con motocicletas, una de las atracciones que anuncia la compañía. La cartelera y las entradas pueden consultarse en RedTickets.
Mientras se define hasta cuándo seguirá la temporada, la visita deja algo más que un espectáculo: permite acercarse a una forma de vida en la que la familia, el trabajo y el camino comparten el mismo lugar. Una historia que cada noche vuelve a encontrarse con el público cuando se encienden las luces de la pista.











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