Fricasa ante horas decisivas: un posible comprador abre una esperanza, pero los trabajadores reclaman certezas
Los trabajadores del Frigorífico Casa Blanca aguardan definiciones sobre un posible interesado en adquirir la histórica planta de Paysandú. Mientras el seguro de desempleo fue extendido hasta fines de octubre, las familias afectadas reclaman información directa y advierten que llevan varios meses sin percibir la prestación.
La incertidumbre vuelve a instalarse entre los trabajadores del Frigorífico Casa Blanca (Fricasa), que esperan conocer si finalmente avanzará la llegada de un inversor interesado en adquirir la empresa y reactivar la producción.
La posible operación representa una esperanza para cientos de familias vinculadas directa e indirectamente con la planta, pero los trabajadores mantienen cautela. Según explicaron a Medios Públicos, anteriormente también circularon versiones sobre eventuales interesados que finalmente no se concretaron.
De acuerdo con la información que recibieron, el posible comprador habría sido presentado durante una reunión en la que participaron legisladores y representantes del Gobierno. La existencia de ese interesado habría sido uno de los elementos considerados al momento de resolver una nueva extensión del seguro de desempleo.
Un plazo de entre tres y cuatro semanas
Los trabajadores manejan un plazo estimado de entre tres y cuatro semanas para saber si la negociación puede transformarse en una operación concreta. De todos modos, esperan que las novedades puedan conocerse antes, debido a la difícil situación económica que atraviesan numerosos hogares.
En caso de que la venta no prospere, una de las alternativas planteadas sería avanzar con una liquidación en bloques de la empresa. Esta posibilidad genera preocupación porque podría implicar la separación de las distintas unidades y dejar más lejos la reapertura integral del complejo industrial.
Por el momento, no fueron difundidos oficialmente el nombre del eventual comprador, las condiciones de la negociación ni un proyecto productivo para la planta. Tampoco existe una fecha confirmada para el reinicio de las actividades.
Por esa razón, los trabajadores reclaman una reunión directa con representantes de la empresa que permita conocer el estado real de las conversaciones y las posibilidades concretas de recuperar sus puestos.
Tres meses esperando el seguro de desempleo
Además de la preocupación por el futuro laboral, los trabajadores aseguran que llevan aproximadamente tres meses sin cobrar el seguro de desempleo. La demora profundiza las dificultades de familias que ya arrastran un prolongado período con ingresos reducidos o sin actividad regular.
El Parlamento aprobó esta semana la extensión del seguro de desempleo especial para alrededor de 420 trabajadores de Fricasa hasta el 31 de octubre. La medida ofrece una cobertura temporal mientras se intenta encontrar una salida para la empresa, pero no resuelve las demoras denunciadas en el cobro ni despeja las dudas sobre lo que ocurrirá después de esa fecha.
La falta de una comunicación unificada es otro de los motivos de malestar. Los trabajadores sostienen que han recibido diferentes versiones procedentes de la empresa y de representantes políticos, sin que hasta ahora exista una explicación completa y formal sobre el proceso.
“Lo que queremos todos es que se vuelva a abrir”, manifestaron, según recogió Medios Públicos. La expectativa está puesta en preservar la fuente laboral, aunque el colectivo considera necesario conocer datos verificables antes de dar por encaminada una solución.
Una crisis que golpea a toda Casa Blanca
La situación de Fricasa se arrastra desde comienzos de 2025, cuando la empresa envió a cientos de trabajadores al seguro de desempleo tras perder el acceso regular al ganado necesario para mantener el ritmo de faena. La crisis se profundizó en medio de las consecuencias financieras relacionadas con Conexión Ganadera y las dificultades para acceder a crédito y recuperar la confianza de los proveedores.
Posteriormente, la Justicia aprobó el concurso voluntario de acreedores solicitado por la empresa, con el objetivo de reorganizar sus obligaciones y buscar alternativas para mantener la actividad. En ese momento se anunció la intención de retomar gradualmente la producción, inicialmente con una dotación reducida de trabajadores, pero la estabilidad esperada no pudo consolidarse.
El impacto trasciende los límites de la planta. Fricasa constituye una de las principales fuentes laborales de Casa Blanca y tiene una fuerte influencia sobre comercios, transportistas, productores y otros servicios relacionados con la industria frigorífica.
La planta también posee un profundo valor histórico para Paysandú. Su actividad industrial se remonta al siglo XIX y el complejo forma parte de la identidad económica y social de la zona, por lo que su eventual reapertura representa mucho más que la recuperación de puestos de trabajo.
Mientras esperan novedades sobre el posible comprador, los trabajadores resolvieron continuar reuniéndose y mantenerse movilizados. El objetivo inmediato es obtener información clara, cobrar las prestaciones pendientes y conocer qué posibilidades reales existen de que Fricasa vuelva a producir.














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