TipitoChen: el sanducero que construyó un Game Boy Advance gigante y sueña con un récord Guinness
Alfonso García convirtió su pasión por los videojuegos retro en una comunidad en redes y un espacio para inventar. En una entrevista con Paysandú Online, habló de su consola gigante, del aprendizaje compartido y de cómo combina sus proyectos con el trabajo y la vida familiar.
Una consola que habitualmente cabe entre las manos terminó convertida en un proyecto que demandó seis meses, unos 40 kilos de filamento para impresión 3D y una inversión superior a los mil dólares. Detrás está Alfonso García, el sanducero conocido en las redes como TipitoChen, que ahora busca que su Game Boy Advance gigante sea reconocido por Guinness World Records.
Pero la historia de Alfonso va más allá del tamaño de su creación. Es programador, coleccionista, esposo y padre de dos hijos. Entre el trabajo y las responsabilidades cotidianas encuentra momentos para transformar aparatos, probar ideas y compartir lo que aprende con una comunidad que, según la información aportada a esta entrevista, ronda los 50 mil seguidores entre sus redes.
“Me gusta todo coleccionar juegos viejos, pero llega un punto que me gustaba inventar un poco, tomar algo viejo, transformarlo y personalizarlo a gusto”, contó a Paysandú Online.
Una idea pequeña que terminó siendo gigante
El proyecto más ambicioso de TipitoChen nació de una ocurrencia sencilla: mirar un Game Boy Advance original e imaginarlo a otra escala.
“Simplemente la vi y dije: me gustaría hacerla grande”, recordó.
o que vino después fue bastante más complejo. No alcanzaba con ampliar la carcasa: debía diseñar piezas que encajaran, construir una estructura y conseguir que los controles funcionaran.
Uno de los primeros desafíos fue el mando direccional. Alfonso lo diseñó como un módulo, imprimió las piezas y comprobó su funcionamiento antes de trasladar esa lógica al resto de los botones. Así, entre pruebas y ajustes, fue dando forma a su consola.
La dimensión del resultado también llamó la atención fuera de Paysandú. En una entrevista publicada el 30 de agosto, Montevideo Portal informó que el aparato mide 1,60 metros de largo, pesa más de 60 kilos y tiene una pantalla de 32 pulgadas. Además, permite utilizar cartuchos originales.
Seis meses de trabajo y una organización familiar
La construcción se extendió durante seis meses porque avanzó en los ratos disponibles, sin desplazar su empleo ni las obligaciones de la casa.
Diseñar, imprimir, lijar y ensamblar exigía tiempo. Para encontrarlo, también fue importante coordinar con su esposa y organizar las tareas familiares.
“Hay que negociar, como en toda familia”, comentó entre risas.
Según explicó, solo el material de impresión insumió unos 40 kilos de filamento, con un costo promedio estimado de 15 dólares por kilo. A eso se sumaron la estructura, el soporte y otros componentes. Aunque no llevó una contabilidad exacta de cada gasto, calcula que la inversión total superó los mil dólares.
El desembolso se repartió durante el proceso. Un mes compraba materiales, otro avanzaba con una parte y, poco a poco, la idea tomaba forma.
El Guinness, una aspiración todavía en trámite
Con la consola terminada y funcionando, Alfonso se planteó un nuevo objetivo: intentar registrarla como el Game Boy Advance más grande del mundo.
“La siguiente satisfacción, que no sé si lo voy a lograr, pero al menos lo intento, es registrarlo como un récord Guinness”, explicó.
Según relató, inició una solicitud y está a la espera de avanzar en el procedimiento. Considera que su creación reúne características para aspirar al reconocimiento, aunque todavía no cuenta con una validación oficial.
“Estamos en la expectativa por el momento”, señaló.
La posibilidad despierta entusiasmo, pero el valor del proyecto ya existe para su creador: nació como un desafío personal, para disfrutarlo y compartirlo con su familia y quienes visitan su espacio de trabajo.
Aprender, probar y compartir
Alfonso distingue su formación en informática de los conocimientos de electrónica que fue incorporando por cuenta propia. Cuando un proyecto requiere algo que desconoce, investiga, consulta a amigos con formación en el área y pone a prueba las soluciones.

Una consola usada transformada a nueva por TipitoChen
Después intenta mostrar cómo lo hizo.
“El conocimiento se comparte”, resumió.
Sus videos también cumplen una función práctica para él mismo: en ocasiones vuelve a mirarlos para recordar cómo resolvió una dificultad. Así, el canal funciona como un lugar de encuentro con otros aficionados y como un registro de su propio aprendizaje.
Aunque hoy desarrolla estas actividades como un hobby, no descarta estudiar electrónica formalmente en el futuro, cuando la organización familiar le permita dedicarle más tiempo.
La impresión 3D como herramienta para inventar
Su vínculo con la impresión 3D comenzó en 2017, cuando compró una Anet A8 que llegó desarmada. Junto con un amigo dedicó unas siete horas a montarla, un primer desafío que abrió la puerta a años de aprendizaje.
Al principio vendía llaveros y pequeños objetos para ayudar a pagar la máquina. Actualmente utiliza sus equipos para proyectos propios: prefiere dedicar el tiempo disponible a crear y producir contenido.
Hoy cuenta con tres impresoras en uso y ha probado distintos modelos a lo largo de los años.
Para él, el interés de esta tecnología está en la posibilidad de “crear lo que no existe o mejorar lo que ya existe”. Una pieza que falta, una carcasa dañada o una idea poco habitual pueden ser el punto de partida.
Entre sus trabajos recientes mencionó una consola Family personalizada con los colores y el escudo de Peñarol. El proyecto comenzó como una reparación y cambió de rumbo cuando el material amarillo que estaba utilizando le sugirió una nueva estética.
Un personaje que creció junto con su comunidad
TipitoChen también tiene una forma reconocible de comunicar: pausas, movimientos de manos, explicaciones cercanas y frases que sus seguidores esperan escuchar.
Una de ellas resume el humor con el que presenta algunas de sus invenciones: “Esto no cumple ninguna norma ISO porque se hizo así no más”.
Ese estilo apareció de manera espontánea. Con el tiempo, la repetición de ciertas expresiones y la respuesta de los espectadores fueron construyendo una identidad.
Alfonso graba con el teléfono, pausa entre escenas y acompaña las explicaciones con gestos. La comunidad reconoce esos recursos y hasta le señala cuando falta alguna de sus frases habituales.
“Tipito Chen es un personaje y soy yo al mismo tiempo”, explicó. Hay una manera particular de hablar frente a cámara, pero también están sus intereses, su curiosidad y su entusiasmo por los videojuegos retro.
El orgullo de compartir un logro en familia
La consola gigante le dio visibilidad y generó reconocimientos que vivió junto con sus hijos. Entre ellos estuvo la distinción como “Crack de la Semana” de Tiranos Temblad, recogida también por Montevideo Portal.
Más allá de la repercusión, Alfonso destacó la alegría de que su familia pudiera ver el resultado de ese esfuerzo.
Los proyectos también le permitieron conocer a otros aficionados, intercambiar información y participar en encuentros. Desde su casa fue construyendo vínculos con personas que comparten el gusto por las consolas, la tecnología y la creación.
Por ahora, no anuncia un cambio de rumbo. Quiere seguir inventando, haciendo videos y mostrando sus ideas a medida que el tiempo y la vida familiar lo permitan.
Al cerrar la entrevista, encontró una forma sencilla de describir cómo conviven sus dos facetas:
“Alfonso es el día a día y el que inventa es Tipito Chen”.
Dónde seguir a TipitoChen

Quienes quieran conocer sus inventos, disfrutar de sus videos y seguir las novedades del Game Boy Advance gigante pueden encontrarlo en sus redes y su canal de YouTube:
Facebook: TipitoChen.
Instagram: @tipitochen.
YouTube: TipitoChen.
Allí comparte proyectos que combinan videojuegos retro, impresión 3D, electrónica y humor, con una premisa que destacó durante la entrevista: “El conocimiento se comparte”.












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