Senadora propone jugar sin público si no hay garantías de seguridad: “El derecho a la vida está por encima de cualquier espectáculo”
La sucesión de episodios violentos registrados en el fútbol uruguayo abrió una discusión que hasta hace poco parecía difícil de imaginar: disputar los partidos sin hinchas en las tribunas mientras no existan condiciones suficientes para garantizar la seguridad.
La propuesta fue planteada por la senadora suplente del Movimiento de Participación Popular (MPP) y Frente Amplio, Susana Andrade, quien presentó una exposición escrita ante la Cámara de Senadores reclamando medidas más contundentes frente a los incidentes que vienen rodeando a diferentes espectáculos deportivos.
El planteo llega en un momento especialmente sensible. Los hechos ocurridos en torno al último clásico entre Peñarol y Nacional, sumados a la invasión de hinchas de Danubio que ingresaron al campo de juego para increpar y agredir a futbolistas, volvieron a colocar la seguridad en los estadios en el centro del debate.
Una medida extrema ante una situación que preocupa
La exposición de Andrade, fechada el 2 de setiembre, fue dirigida a Presidencia de la República, el Ministerio de Educación y Cultura, la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), FIFA y Conmebol, además de otras instituciones.
La legisladora sostiene que los últimos acontecimientos ya no deberían interpretarse únicamente como excesos vinculados a la rivalidad deportiva.
En su planteo menciona amenazas, agresiones organizadas y situaciones que pueden poner en riesgo la integridad de quienes concurren a los espectáculos.
Andrade también puso el foco en las familias que pueden comenzar a alejarse de las canchas ante el temor de quedar involucradas en hechos violentos y cuestionó la cantidad de recursos policiales que el Estado debe destinar para garantizar la seguridad en determinados partidos.
La propuesta no apunta inicialmente a establecer de manera permanente un fútbol sin espectadores, sino a considerar esa posibilidad mientras no existan garantías suficientes para desarrollar los encuentros con normalidad.
Incluso planteó que, ante situaciones especialmente graves, pueda analizarse la suspensión de partidos como medida de penalización.
“El derecho a la vida está por encima de cualquier espectáculo”, afirmó la legisladora.
Un clásico que dejó numerosos episodios bajo investigación
El planteo político aparece pocos días después de un clásico entre Peñarol y Nacional que dejó una extensa lista de situaciones bajo análisis.
El informe de los veedores de seguridad de la AUF registró 25 irregularidades en el estadio Campeón del Siglo antes, durante y después del encuentro.
Entre los hechos informados estuvieron el uso de pirotecnia y bengalas, lanzamiento de objetos, parciales trepados al tejido y el ingreso de un falso ataúd a una de las tribunas.
También se informó sobre un ataque al ómnibus que trasladaba al plantel de Nacional cuando se aproximaba al escenario deportivo.
A esto se sumó el descubrimiento de un espacio oculto detrás de una pared en la zona de baños de una de las tribunas, donde fueron encontrados elementos vinculados a pirotecnia y banderas.
El operativo policial terminó además con cinco personas detenidas. Uno de los involucrados, un hombre de 37 años, fue posteriormente condenado a siete meses de prisión, pena sustituida por un régimen de libertad a prueba, por un delito de agravio a la autoridad policial agravado.
Entre las medidas impuestas se estableció que no podrá concurrir a estadios durante el período de la pena y deberá permanecer en la seccional policial correspondiente a su domicilio mientras juegue Peñarol.
Danubio también quedó en el centro de la preocupación
Cuando todavía continuaban las repercusiones por el clásico, otro episodio encendió las alarmas.
Hinchas de Danubio ingresaron al campo de juego del estadio Charrúa sobre el final del encuentro ante Montevideo City Torque por la Copa AUF Uruguay y fueron hacia futbolistas del equipo franjeado.
Se produjeron corridas y agresiones antes de que la situación pudiera ser controlada.
La sucesión de acontecimientos derivó en una decisión excepcional de la AUF: el partido entre Danubio y Peñarol correspondiente a la quinta fecha del Torneo Clausura se disputará este sábado a las 15:00 horas en Jardines del Hipódromo, pero sin público.
La Asociación Uruguaya de Fútbol aclaró que la resolución fue tomada como una medida preventiva destinada a preservar el orden y la seguridad y que no constituye una sanción disciplinaria contra los clubes.
De esta manera, mientras el planteo de Andrade propone abrir una discusión más amplia sobre la posibilidad de jugar a puertas cerradas ante la falta de garantías, el fútbol uruguayo ya tendrá este fin de semana un partido de Primera División bajo esas condiciones.
Seguridad, recursos públicos y familias en las tribunas
El debate trasciende lo estrictamente deportivo.
Uno de los argumentos planteados por Andrade refiere a los recursos humanos y económicos que deben movilizarse para garantizar la seguridad de los espectáculos, especialmente en encuentros considerados de alto riesgo.
El Ministerio del Interior ya había anunciado en agosto nuevas medidas relacionadas con la violencia vinculada al fútbol, incluyendo el fortalecimiento de la seguridad en el transporte público y la posibilidad de incorporar al registro de personas impedidas de ingresar a espectáculos deportivos a quienes sean identificados participando en hechos violentos en ómnibus.
También se resolvió volver a conformar la unidad Bus Seguro y mantener ámbitos de coordinación entre la Policía, empresas de transporte y autoridades del fútbol.
El desafío vuelve a ser encontrar un equilibrio entre garantizar el normal desarrollo de una actividad que moviliza a miles de personas cada fin de semana y evitar que los violentos terminen condicionando la presencia de quienes simplemente quieren acompañar a sus equipos.
Una discusión que recién comienza
Jugar sin público implica también consecuencias deportivas, sociales y económicas para las instituciones, además de afectar a miles de hinchas que no participan de los incidentes.
Por eso, la propuesta de Andrade seguramente abrirá posiciones diferentes dentro del sistema político y del propio fútbol.
La legisladora sostuvo que no pretende responsabilizar a una institución o hinchada en particular, sino instalar una discusión sobre qué medidas adoptar cuando la violencia comienza a superar los mecanismos habituales de prevención.
Después de una semana marcada por incidentes dentro y fuera de los estadios, el fútbol uruguayo vuelve así a enfrentarse a una pregunta incómoda: ¿hasta dónde habrá que llegar para que ir a una cancha vuelva a ser solamente ir a ver un partido?














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