Princesa, la perrita que fuera maltratada y recuperada por Amigos de los Animales, fue operada en Montevideo
La historia de Princesa, una perrita joven que sufrió maltrato y abandono, volvió a mostrar el enorme poder de la solidaridad. Tras varios días de preparación, integrantes de Amigos de los Animales viajaron a Montevideo para concretar una cirugía clave que busca mejorar su calidad de vida.
Princesa había sido atropellada por un vehículo, lo que le provocó fracturas en ambas patas delanteras. Sin recibir atención inmediata, debió arreglárselas sola, desplazándose sobre los huesos dañados, lo que fue agravando su estado con el paso del tiempo. Cuando finalmente se pidió ayuda, el panorama era claro y difícil: sacrificarla o intentar una cirugía compleja. La decisión fue apostar por la vida.
La intervención, que tuvo un costo de 35.000 pesos, fue posible gracias al trabajo coordinado de un equipo veterinario local y una cirujana especializada en Montevideo, además del apoyo constante durante la internación y el postoperatorio. Un rol fundamental lo tuvo también la comunidad, que respondió de forma masiva a una venta solidaria de pizzas impulsada por voluntarias y colaboradores, permitiendo reunir el monto necesario.
Según informaron desde la organización, esta fue la primera de las cirugías previstas. El objetivo inicial es corregir una de sus “manitos” para que pueda desplazarse sin lastimarse, incluso si debe hacerlo apoyándose principalmente en tres patas. Ahora comienza una etapa de seguimiento para evaluar cómo evoluciona, si su cuerpo acepta los implantes y cómo se adapta al uso de la extremidad intervenida.
Tras la operación, Princesa mostró señales alentadoras: comió con ganas, recibió muchos mimos y pudo descansar tranquilamente, reflejando unas ganas de vivir que contagiaron a todos los que la acompañan. Desde Amigos de los Animales remarcaron que el camino recién empieza y que aún quedan gastos por cubrir, por lo que toda colaboración sigue siendo bienvenida.
La historia de Princesa es, una vez más, un recordatorio de cómo la empatía, el compromiso y el trabajo en red pueden cambiar destinos que parecían perdidos.












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