Buscó a su perra durante casi un año, la encontró en una casa y asegura que le pidieron dinero para devolvérsela. La policía intervino y el animal fue recuperado
Durante casi un año, la familia de Shiva mantuvo viva la esperanza de volver a verla. La perra bóxer había desaparecido el 26 de agosto del año pasado mientras acompañaba a una de las hijas de su dueña en la plaza de Acuña, en Paysandú. Desde ese día comenzó una intensa búsqueda que movilizó a cientos de personas a través de las redes sociales y que, cuando el tiempo pasaba sin novedades, parecía perder fuerza.
Sin embargo, un hecho fortuito ocurrido esta semana terminó cambiando por completo la historia.
La familia logró recuperar a Shiva luego de que fuera reconocida por una de las hijas de su propietaria, quien la encontró casualmente frente a una vivienda. La intervención policial y la lectura del microchip implantado en el animal permitieron confirmar oficialmente su identidad.
Una desaparición que nunca dejó de buscarse
Según relató la dueña a este medio, Shiva era una integrante más de la familia.
La perra, de dos años y medio, dormía junto a ellos y mantenía un vínculo muy estrecho con las niñas de la casa.
"Shiva es sumamente mimosa. Dormía con nosotros, siempre estaba arriba nuestro y era muy apegada a mi hija", recordó.
Tras su desaparición, comenzaron inmediatamente una campaña de búsqueda mediante publicaciones en Facebook, Instagram y distintos grupos de mascotas perdidas. La difusión fue amplia y numerosas personas compartieron las imágenes del animal con la esperanza de encontrarla.
Durante los meses siguientes recibieron distintos avisos sobre posibles avistamientos, incluso en las inmediaciones del Súper Independencia, aunque ninguno permitió localizarla.
Con el paso del tiempo, la esperanza seguía intacta, aunque la familia comenzó a convencerse de que alguien la había retenido.
"Con toda la difusión que tuvo el caso, era muy difícil pensar que quien la tenía no supiera que estaba siendo buscada", sostuvo la mujer.
Un encuentro inesperado
El reencuentro ocurrió de manera completamente casual.
La hija mayor de la familia visitó la casa de un amigo ubicada en la zona de avenida San Martín y Penilla. Mientras permanecía allí observó una perra bóxer atada en el frente de la vivienda.
La joven comenzó a filmarla y la llamó por su nombre.
Según la familia, la reacción del animal fue inmediata.
"La empezó a nombrar y Shiva levantó la cabeza, miró y respondió al llamado", contó su madre.
Además de grabar al animal, la joven registró imágenes del lugar y de la vivienda donde se encontraba.
Las características que permitieron reconocerla
La dueña explicó que no tuvo dudas de que se trataba de Shiva.
La identificó por varias características físicas muy particulares: su tamaño —ligeramente menor al habitual para la raza debido a un problema de crecimiento cuando era cachorra—, las cuatro patas blancas, la punta blanca de la cola y otras marcas que conservaba desde pequeña.
Pero existía un elemento aún más importante.
Shiva había sido castrada durante una jornada solidaria y, como parte de ese procedimiento, contaba con un microchip de identificación registrado con los datos de su propietaria. En Uruguay, la identificación mediante microchip forma parte del sistema nacional de registro de animales de compañía y acompaña las campañas de castración impulsadas por el Instituto Nacional de Bienestar Animal (INBA). El dispositivo permite asociar cada animal con su responsable y facilita su identificación cuando es recuperado.
El intento de recuperarla
Tras recibir el llamado de su hija, la mujer se dirigió inmediatamente al lugar junto a su hija menor.
Explicó que primero intentó resolver la situación dialogando.
Según su versión, le manifestó al hombre que buscaba una perra bóxer desaparecida hacía aproximadamente un año, describiendo todas sus características, sin acusarlo directamente de haberla sustraído.
Siempre de acuerdo con su testimonio, el hombre respondió que el animal no se encontraba allí y le indicó que buscara "más abajo, en la esquina".
Sin embargo, la hija insistía en que la perra seguía dentro del predio.
Cuando intentaron acercarse nuevamente, el hombre ingresó a la vivienda y dejó de responder.
"No quería generar ningún conflicto. Estaba con mis hijas y decidí ir directamente a la Policía", explicó.
La intervención policial
La mujer concurrió a la Seccional Segunda llevando las filmaciones realizadas por su hija, fotografías antiguas de Shiva y las publicaciones efectuadas durante el año de búsqueda.
Pocos minutos después, efectivos policiales concurrieron al lugar.
Según relató la propietaria, la lectura del microchip permitió confirmar que la perra estaba registrada a su nombre, por lo que finalmente le fue restituida.
La mujer afirmó además que, durante ese procedimiento, el hombre solicitó 2.000 pesos como compensación por el tiempo que aseguró haber alimentado al animal.
"Si realmente la hubiera encontrado de buena fe, con toda la difusión que hubo durante un año habría intentado localizar a sus dueños", expresó.
Hasta el momento no se informó públicamente si existen actuaciones judiciales derivadas de este episodio ni si la investigación continuará para determinar cómo llegó el animal a esa vivienda.
Un final esperado durante casi un año
Más allá de las circunstancias que rodean la desaparición y recuperación de Shiva, para la familia el momento más importante fue volver a tenerla en casa.
La dueña contó que el rescate de animales forma parte de su vida cotidiana y que actualmente convive con doce mascotas, la mayoría adoptadas tras haber sido abandonadas.
"Nunca dejamos de buscarla. Siempre pensamos que algún día alguien la iba a ver o que iba a aparecer. Por suerte ese día llegó."
El caso también vuelve a poner sobre la mesa la importancia de identificar correctamente a los animales de compañía mediante microchip, una herramienta que en este caso resultó determinante para acreditar la propiedad de Shiva y facilitar su recuperación.












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