Estados Unidos lo daba por perdido pero el golf te da sorpresas
El golf tiene una cosa maravillosa: puede hacer que una persona pase cuatro horas mirando a alguien caminar tranquilamente por el pasto y, de repente, termine gritando como si estuviera en una final del mundo.
Eso fue exactamente lo que ocurrió este domingo en el Medinah Country Club, cerca de Chicago, donde Estados Unidos protagonizó una remontada espectacular ante el equipo internacional y se quedó nuevamente con la Copa Presidentes.
Y cuando decimos remontada, no estamos exagerando.
Los estadounidenses comenzaron la jornada final perdiendo 10,5 a 7,5. Es decir, tenían tres puntos de desventaja y enfrente había un equipo internacional que necesitaba solamente cinco puntos para quedarse con el trofeo.
Pero aparentemente alguien avisó en el vestuario:
“Muchachos, todavía no se terminó.”
Y vaya si le hicieron caso.
El domingo apareció otro equipo
Durante los primeros tres días, el conjunto internacional había conseguido llegar al domingo con una ventaja que parecía muy interesante.
El problema fue que Estados Unidos salió a jugar los individuales como si alguien hubiera apretado el botón de “modo remontada”.
La jornada terminó con una paliza estadística bastante difícil de discutir:
Estados Unidos ganó 9,5 de los 12 puntos disponibles.
El equipo internacional consiguió solamente 2,5.
Con semejante diferencia, aquella ventaja de tres puntos pasó rápidamente a ser historia.
Es como llegar al último día de una mudanza pensando que ya está todo controlado y descubrir que todavía quedan 14 cajas, el ropero y el sillón.
Y apareció el señor Bridgeman
Cuando llegó el momento de definir la Copa, apareció Jacob Bridgeman.
El estadounidense enfrentaba al australiano Min Woo Lee y llegó al hoyo 18 con el partido todavía abierto.
Lee hizo bogey.
Bridgeman consiguió el par.
Y con eso Estados Unidos alcanzó los 15,5 puntos necesarios para asegurar el título. Ganó el partido por un hoyo y puso punto final al suspenso.
Después siguieron jugando algunos partidos, porque en la Copa Presidentes se completan todos los enfrentamientos aunque el campeón ya esté definido.
Por eso el marcador terminó siendo:
Estados Unidos 17 – Internacional 13
Una diferencia de cuatro puntos que, mirando el resultado final, parece bastante cómoda.
Pero conviene recordar cómo empezó el domingo:
Internacional 10,5 – Estados Unidos 7,5.
O sea que los estadounidenses estaban tres puntos abajo y terminaron ganando por cuatro.
Eso significa que durante unas horas el tablero tuvo más giros que una telenovela de la tarde.
El tiro de Cantlay que también quería participar
Uno de los momentos más llamativos llegó con Patrick Cantlay, que enfrentaba al australiano Adam Scott.
Cantlay tenía una ventaja de un solo hoyo cuando llegó al hoyo 16.
Y entonces hizo algo que, para cualquier persona que juega al golf los domingos con amigos, probablemente parezca ciencia ficción:
embocó un putt de aproximadamente 57 pies, unos 17 metros, para hacer birdie.
Scott no pudo responder y Cantlay recuperó una ventaja de dos hoyos. Poco después cerró el partido en el 17.
Para entender la dimensión de la jugada, basta imaginar una situación cotidiana:
uno tira una pelota desde 17 metros hacia un agujerito del tamaño de una taza...
y la pelota entra.
Mientras tanto, nosotros desde tres metros podemos estar cinco minutos buscando dónde terminó.
También hubo remontadas dentro de la remontada
Como si una remontada general no fuera suficiente, Jackson Koivun protagonizó otra dentro de su propio partido.
El joven estadounidense llegó a estar dos hoyos abajo frente al surcoreano Si Woo Kim.
Entonces ganó tres hoyos consecutivos, dio vuelta el partido y terminó venciendo 2 arriba.
En ese momento ya era evidente que el equipo internacional tenía un problema.
El tablero empezaba a ponerse cada vez más estadounidense.
Y cada vez quedaban menos partidos para intentar evitarlo.
Una remontada histórica
Según los reportes del torneo, la remontada de tres puntos fue la mayor remontada en el último día en la historia de la Copa Presidentes.
Además, Estados Unidos consiguió su undécima victoria consecutiva en esta competencia.
El historial general queda en 14 victorias estadounidenses, una del equipo internacional y un empate. La única victoria internacional ocurrió en 1998.
Dicho de otra manera:
Estados Unidos perdió la tranquilidad el sábado y la recuperó el domingo.
Medinah tiene memoria
Hay otro detalle curioso.
El torneo se disputó en Medinah, el mismo campo donde en 2012 Europa protagonizó una de las remontadas más recordadas de la Ryder Cup.
Aquella vez Europa había comenzado el último día perdiendo 10-6 y terminó ganando 14,5-13,5.
Catorce años después, el mismo escenario fue testigo de otra remontada espectacular, pero esta vez con Estados Unidos del otro lado de la historia.
Parece que en Medinah hay una regla no escrita:
si llegás al domingo con ventaja, no te confíes demasiado.
Y nosotros que pensábamos que el golf era tranquilo
Al final, la Copa Presidentes dejó una conclusión bastante clara.
El golf puede tener jugadores vestidos de pantalón largo, caminando en silencio y hablando bajito.
Pero cuando hay una copa en juego, el drama está garantizado.
Estados Unidos llegó al último día tres puntos abajo.
Ganó 9,5 de los 12 puntos.
Jacob Bridgeman consiguió el punto que faltaba.
Y el equipo estadounidense terminó levantando el trofeo por undécima vez consecutiva.
Así que para la próxima vez que alguien diga que el golf es aburrido, podemos responderle:
“Esperá al domingo.”
Porque aparentemente ahí es cuando empieza la película.














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