Un inversor brasileño analiza comprar Fricasa y reactivar la planta de Casa Blanca
Una nueva posibilidad se abrió para el futuro del Frigorífico Casa Blanca (Fricasa), cuya paralización mantiene en incertidumbre a cientos de trabajadores y a numerosas familias de Paysandú. Un inversor de origen brasileño estaría analizando la compra de la planta con la intención de reactivar su actividad.
La información fue transmitida a los trabajadores durante una reunión en la que participaron representantes de la empresa, legisladores y autoridades. De acuerdo con lo comunicado en esa instancia, el interesado ya habría recorrido las instalaciones y la negociación podría tener una definición dentro de las próximas tres o cuatro semanas.
Por el momento no existe un acuerdo firmado ni una confirmación oficial de la venta. Se trata de un proceso de evaluación que todavía debe superar diferentes instancias comerciales, económicas y jurídicas.
Expectativa, pero también cautela
La posibilidad de que Fricasa conserve su funcionamiento como unidad productiva fue recibida con expectativa por los trabajadores, aunque el antecedente de otras negociaciones que no prosperaron los lleva a mantener prudencia.
“Lo tomamos con pinzas porque han venido tres o cuatro compradores. Uno se ilusiona porque quiere la fuente de trabajo y después no se concreta nada”, explicó Welington Rodríguez, integrante del colectivo de trabajadores, en declaraciones recogidas por Caras y Caretas.
La preocupación central es conservar los puestos de trabajo y evitar el desmantelamiento de una planta que tiene un fuerte impacto económico y social en Casa Blanca y en el resto del departamento.
Si la negociación con el inversor brasileño no avanza, una de las alternativas planteadas sería vender o liquidar los activos de Fricasa en bloques. Para los trabajadores, ese escenario reduciría las posibilidades de mantener el establecimiento en funcionamiento y recuperar gradualmente la faena.
Seguro de desempleo hasta el 31 de octubre
Mientras se aguarda una definición sobre la posible venta, el Parlamento aprobó la extensión del subsidio especial por desempleo para unos 420 trabajadores hasta el 31 de octubre.
La iniciativa, enviada por el Poder Ejecutivo, recibió 76 votos en la Cámara de Diputados y había sido aprobada por unanimidad en el Senado. La norma faculta al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social a extender el beneficio por razones de interés general.
La prórroga busca sostener los ingresos de las familias durante el período en el que se desarrollan las conversaciones por el futuro de la planta. Los trabajadores reclaman, sin embargo, que el beneficio se instrumente cuanto antes y aseguran que llevan alrededor de tres meses atravesando dificultades para cobrarlo.
La demora profundizó la incertidumbre económica de hogares que dependen directamente de la actividad frigorífica.
Una crisis que comenzó en 2025
La situación de Fricasa se agravó en febrero de 2025, luego de conocerse la crisis de Conexión Ganadera, uno de sus principales acreedores. La pérdida de confianza de productores y proveedores afectó el abastecimiento de ganado y obligó a paralizar temporalmente la actividad.
La empresa atravesó posteriormente un proceso concursal y alcanzó un convenio que contempló una quita cercana al 63% para los acreedores quirografarios, junto con un plan de pagos distribuido en 12 cuotas anuales.
Durante 2025 la planta consiguió retomar parcialmente su funcionamiento, pero en marzo de 2026 volvió a detener la faena. La empresa argumentó entonces que el elevado precio de la hacienda hacía inviable continuar trabajando y que se registraban pérdidas de entre 200 y 350 dólares por animal procesado.
En ese momento, 220 trabajadores que todavía estaban activos se sumaron a otros 180 que ya permanecían en el seguro de desempleo.
Una planta clave para Casa Blanca y Paysandú
La importancia de Fricasa supera el número de trabajadores vinculados directamente. Su actividad moviliza transporte, proveedores, comercios y servicios, además de constituir una fuente laboral fundamental para la población de Casa Blanca.
Por eso, la posibilidad de concretar una venta que permita mantener la planta completa y recuperar la producción representa el escenario más esperado por los trabajadores.
Las próximas semanas serán decisivas. La recorrida del eventual comprador constituye una señal de interés, pero todavía restan conocer su propuesta, las condiciones de la operación y el plan previsto para la reapertura.
Hasta que esos elementos sean confirmados, la noticia representa una posibilidad alentadora, aunque todavía no una solución definitiva para las 420 familias que esperan recuperar sus puestos de trabajo.














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