Messi, ovación eterna en su despedida en Argentina
No fue un partido más. Fue la noche de Lionel Messi en casa, quizás la última vez que el mejor jugador de la historia —al menos para la mayoría— defendió a la Selección Argentina en suelo propio. Y como en los mejores capítulos de su carrera, brilló: dos goles para sellar el 3-0 ante Venezuela, en un Monumental repleto que se rindió a sus pies.
Una previa distinta
Desde horas antes ya se respiraba un clima especial.
El Monumental vibraba con 80 mil gargantas y hasta el propio Messi no pudo contener la emoción: lágrimas en el calentamiento, gestos de complicidad con el público y la certeza de que era una noche única.
El partido
A los 39 minutos, el capitán rompió el cero con un gol que desató la locura. Con Argentina ya clasificada y líder de las Eliminatorias, el equipo jugó con calma, ante una Venezuela que necesitaba sumar para seguir con chances.
En el segundo tiempo, Lautaro Martínez amplió la ventaja a los 75’ y, como si el guion estuviera escrito, Messi volvió a aparecer a los 80’. Ese tanto, que podría ser su último oficial en Argentina con la camiseta albiceleste, fue el broche de oro de una noche histórica.
Una despedida que pesa
Más allá de que aún queda la “eterna” última fecha de Eliminatorias, el partido de anoche quedará en la memoria como la despedida oficial de Messi de su gente.
Una noche cargada de nostalgia, ovación y gratitud, donde el fútbol argentino volvió a rendirse ante el jugador que lo llevó a la gloria máxima.









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