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Luces y sombras del plan de arbolado: una obra celebrada por los vecinos que tropieza con la falta de coordinación y previsión
Capturas callejeras de las diferentes situaciones detalladas.

Luces y sombras del plan de arbolado: una obra celebrada por los vecinos que tropieza con la falta de coordinación y previsión


La iniciativa de reforestar y revitalizar el arbolado público en la zona céntrica y sus alrededores ha sido recibida con entusiasmo por la ciudadanía sanducera.


La plantación de nuevas especies en el área delimitada alrededor de la Plaza Constitución responde a un anhelo de larga fecha: devolverle sombra, verde y calidad ambiental a las aceras del departamento. Sin embargo, a medida que la ejecución avanza, la brecha entre la planificación sobre el papel y la realidad en la calle ha comenzado a encender alarmas por serios problemas de coordinación, diseño y cumplimiento de los pliegos técnicos.


La bienvenida vecinal frente a la parálisis de las aceras

Nadie pone en duda la necesidad del proyecto, contemplado en la Licitación Abreviada N.º 321/2026 para la provisión, plantación y mantenimiento de hasta 1.200 ejemplares. No obstante, los transeúntes conviven a diario con las consecuencias de una ejecución descoordinada.


En la marcación e intervención de las veredas —tarea bajo supervisión de la Intendencia de Paysandú y ejecutada por la empresa adjudicataria, Ámbar—, se observan aperturas desproporcionadas. En múltiples puntos, los cortes llegan a comprometer más del 50 % del ancho de paso peatonal, contraviniendo las relaciones de alcorque y acera estipuladas en las especificaciones del llamado.


Esta situación genera una paradoja que enoja a los frentistas: mientras la Intendencia notifica e intima de forma recurrente a los propietarios para que reparen sus veredas cuando están en mal estado, es la propia gestión municipal la que rompe el espacio público y lo deja abierto de forma prolongada sin reparar las aceras.


A esto se suma la disparidad en los ritmos de trabajo. Salvo en intervenciones muy puntuales —como las seis plantaciones realizadas con celeridad y protecciones en las esquinas de Charrúas y Varela, y Charrúas y Vizconde—, en la gran mayoría del trazado las aperturas han quedado inconclusas durante días. Con las lluvias recientes, estos pozos abiertos sufrieron el arrastre de la tierra abonada y el compost recién colocado, transformando los canteros en huecos erosionados, propensos a acumular residuos y representando un severo peligro para la circulación nocturna de los peatones.


Inundaciones pluviales y falta de estudio botánico

Otro de los puntos críticos radica en la falta de información técnica transferida a la empresa contratista sobre el comportamiento hídrico de la ciudad.


En la franja comprendida entre las calles Uruguay y Charrúas, de Juncal a Montecaseros, la fuerza del agua pluvial en días de precipitaciones intensas genera torrentes que barren la superficie. Fuentes consultadas por Paysandú Online confirmaron que la empresa desconocía esta problemática del escurrimiento local.


Como consecuencia, no se realizó un estudio agronómico previo para seleccionar especies de mayor absorción hídrica y fijación radicular, ni se previeron barreras o estructuras contenedoras —a excepción de los casos aislados de calle Charrúas— que protejan el sustrato y eviten que la corriente se lleve el abono preparado.


¿Quién responde por los ejemplares robados?

El aspecto más controversial se relaciona con la seguridad y la custodia de la obra antes de su recepción definitiva. Tras constatarse el hurto de varios ejemplares recién plantados en distintas veredas, desde la órbita municipal se ha indicado que no está prevista la reposición inmediata de los árboles faltantes por no haber previsto el vandalismo, trasladando la responsabilidad del perjuicio a la comuna.


Sin embargo, el marco contractual de la licitación establece reglas claras respecto al mantenimiento y la custodia:

  • Mantenimiento y recambio: El numeral 10.8 fija un período de 9 meses de mantenimiento a cargo de la adjudicataria, obligando a la empresa a dar aviso y gestionar el recambio de los ejemplares que mueran o falten (numeral 10.8.6).
  • Responsabilidad por vandalismo y pérdidas: El artículo 6.1 (inciso b) especifica expresamente que la Intendencia no se responsabiliza por la desaparición, sustracción o actos de vandalismo sobre los trabajos ejecutados antes de la recepción definitiva, quedando la custodia a cuenta y riesgo del contratista.


Un llamado a la articulación

El plan de arbolado para el centro sanducero tiene todos los elementos para ser una transformación urbana histórica y celebrada por la comunidad. Sin embargo, la falta de sintonía fina entre la fiscalización municipal y la operativa de campo amenaza con desgastar el respaldo ciudadano. Coordinar los tiempos de corte y tapado de veredas, adecuar la selección botánica a la realidad hídrica de cada calle y hacer cumplir las cláusulas de reposición son pasos urgentes para que el verde tan esperado no quede sepultado por la improvisación.


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