El logro del Clausura para Peñarol marca el inicio de la etapa más decisiva del año
En el estadio Campeón del Siglo, Peñarol se alzó con la corona del Torneo Clausura después de superar a Defensor Sporting por 2-1, con una remontada que alimenta la ilusión de un objetivo aún mayor para esta temporada.
Al atardecer, las tribunas del estadio vibraron con imágenes entrañables: el presidente del club, Ignacio Ruglio, con un nieto en brazos señalando la grada; un niño que logró ingresar hasta el escenario de la premiación mientras su madre lo retiraba con prisa; hinchas que saltaron para unirse al festejo de los jugadores y fueron contenidos por la seguridad; y, sobre todo, momentos de abrazo y celebración donde destacó la figura de Lucas Hernández, quien acaparó los aplausos en la noche del “Campeón del Siglo”.
El capitán Hernández, junto a Maxi Olivera —ausente del encuentro por una distensión muscular pero presente en la premiación— alzaron el trofeo ante una hinchada que ocupó las cuatro tribunas del estadio. Su gesto marcó el reconocimiento del plantel hacia los seguidores y asentó el mensaje de unidad.
Tras una primera mitad poco convincente —con fallos en la circulación y poca profundidad—, Peñarol reaccionó justo antes del descanso cuando Hernández acertó con una volea que superó al arquero rival, y en la segunda parte aseguró la victoria con un potente remate. El marco estaba puesto, la presión aumentaba, pero el equipo reaccionó y logró quedarse con el Clausura, lo que lo sitúa con vida para disputar la definición anual.
En ese contexto, el protagonismo ofensivo de los laterales se volvió clave. Lucas Hernández sumó dos goles fundamentales y se convirtió en un pilar dentro del equipo: no solo por sus anotaciones decisivas sino también por su rol de liderazgo dentro del grupo. En paralelo, Olivera y Hernández —ambos laterales izquierdos— acumulan 12 goles y cuatro asistencias en la temporada, lo que habla de su aporte más allá de la marca tradicional.
Por su parte, el director técnico Diego Aguirre alcanzó otro título con el club al que considera su casa. Su capacidad para llevar al equipo a instancias decisivas vuelve a quedar en evidencia, y este nuevo título suma a su palmarés como máximo artífice de éxitos para el club en este siglo.
A pesar de que la temporada tuvo momentos complejos —lesiones, ajustes tácticos y búsqueda de equilibrio ofensivo—, el equipo llega con viento a favor al tramo final. La firmeza defensiva, la convicción colectiva, y la capacidad de reaccionar cuando parece más difícil, configuran el perfil de un conjunto que hoy celebra pero que ya piensa en lo que viene.
En definitiva, este título del Clausura no es un fin en sí mismo: es el inicio de una fase crítica donde Peñarol tiene ante sí la posibilidad de consolidar el año con otro logro importante. Con la hinchada de su lado, los protagonistas en sintonía y la convicción intacta, el objetivo mayor está en su horizonte.









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