Cae la aprobación y aumenta la desaprobación a la gestión del presidente Yamandú Orsi, según reciente encuesta
La última encuesta del mes evidencia un giro en la percepción ciudadana sobre el primer semestre de gobierno de Equipos Consultores: la aprobación de la gestión del presidente disminuyó al 36 %, mientras la desaprobación escaló al 32 %.
Del optimismo al equilibrio: la evolución de la aprobación
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En junio de 2025, la aprobación alcanzaba el 44 % y la desaprobación se ubicaba en 21 %, lo que arrojaba un saldo neto de +23 puntos.
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Hacia septiembre de 2025 (al cumplirse seis meses de gobierno) la adhesión popular bajó al 43 %, y la desaprobación subió al 25 %, dejando un saldo positivo de solamente +18.
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En la medición de octubre, la caída se acentuó: la aprobación se redujo aún más y el desapego creció, dejando el “saldo levemente positivo” en +4 puntos.
Un país dividido: diferencias entre bloques electorales
Según los datos de la encuesta:
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Entre los votantes del propio partido de Orsi, su gestión sigue contando con un respaldo mayoritario: alrededor de 7 de cada 10 aprueban su desempeño.
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En cambio, entre quienes votaron por la oposición —especialmente del sector de Partido Nacional— la desaprobación es amplia.
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Este clivaje político se profundiza con el tiempo: la desaprobación entre opositores viene en aumento.
Contexto: final de la “luna de miel”
Analistas consultados por Equipos advirtieron que la imagen del gobierno atraviesa lo que suele llamarse el “fin de la luna de miel”: un momento en que las expectativas iniciales se ajustan, y comienza a reflejarse con más nitidez el descontento ante dificultades reales de gestión.
Además, en un panorama comparativo, los índices de aprobación de Orsi —aunque positivos— se ubican por debajo de los de otros presidentes en etapas similares: por ejemplo, del exmandatario Tabaré Vázquez, quien en junio de 2015 rondaba niveles más altos.
Qué significa esto para su gobierno
El desgaste de la aprobación, aun manteniendo un saldo levemente positivo, sugiere que la administración tendrá un espacio de maniobra más estrecho. La polarización crece, lo que puede complicar consensos en temas clave —economía, seguridad, políticas sociales—, especialmente si no logra revertir la tendencia.
Al mismo tiempo, la base de su electorado —sus votantes más fieles— se mantiene relativamente firme, lo que le da un colchón para continuar gobernando, aunque con advertencias claras sobre la necesidad de resultados tangibles.
Foto de contexto
La caída en los indicadores de aprobación suele interpretarse como una llamada de atención para los gobiernos: representan un mandato ciudadano, una oportunidad para corregir el rumbo, y una alerta sobre posibles crecientes críticas sociales. En gobierno de coalición o con mayoría ajustada, esa señal puede incidir directamente en la capacidad de impulsar reformas o proyectos.









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