Tragedia en Brasil: Policía "en legitima defensa" mató a un hombre con esquizofrenia
Las autoridades policiales de Brasil divulgaron en las últimas horas los resultados de las investigaciones internas sobre un trágico episodio ocurrido el 15 de septiembre en Porto Alegre, donde Herick Cristian da Silva Vargas, un joven de 29 años diagnosticado con esquizofrenia, murió baleado por efectivos de la Brigada Militar dentro de su propia vivienda.
El caso generó conmoción a nivel local e internacional debido a la difusión reciente de las imágenes captadas por las cámaras corporales de los agentes, divulgadas por RBS TV. En ellas se observa cómo los policías intentan inicialmente reducir al joven mediante descargas de pistolas eléctricas —un protocolo habitual en situaciones donde se intenta evitar daño letal—, sin lograr contenerlo. En medio del forcejeo, Da Silva logra derribar a uno de los uniformados.
Inmediatamente después, el agente se reincorpora y pide a las tres mujeres presentes —familiares del joven— que se aparten. Segundos más tarde se produce una nueva intervención: el policía abre fuego con su arma de fuego y otra agente hace lo mismo. En total se realizaron cuatro disparos, de los cuales solo uno impactó en Da Silva. Una ambulancia llegó minutos más tarde, pero los paramédicos solamente pudieron constatar el fallecimiento.
Conclusiones oficiales: “Actuaron en defensa propia”
Este lunes, la Policía Civil emitió su informe final, concluyendo que los agentes de la Policía Militar actuaron en legítima defensa. Con este dictamen se decidió no imputar cargos a los policías involucrados, quienes habían permanecido suspendidos desde septiembre. Tras el cierre del caso, ambos podrán reincorporarse a sus funciones.
Por su parte, la Policía Militar comunicó los resultados del examen toxicológico realizado por el Instituto General de Pericias, que indicó que Da Silva había ingerido una “concentración extremadamente alta” de cocaína. Según el informe, la droga, combinada con el episodio esquizofrénico que padecía, habría provocado “una intensa pérdida de control”, lo que —según argumentaron— dificultó cualquier otra intervención no letal.
Dolor y reclamo de la familia
La familia del joven expresó su indignación ante las conclusiones oficiales. Su madre —quien fue la persona que llamó a la policía en busca de asistencia— manifestó que los argumentos presentados no le resultan aceptables.
“Los llamamos aquí para que nos ayudaran, no para que mataran a mi hijo”, declaró con profundo dolor.
Organizaciones de derechos humanos del estado de Rio Grande do Sul han solicitado que el caso sea revisado por la Defensoría Pública y que se analicen, bajo estándares internacionales, los protocolos de actuación en situaciones que involucran personas con trastornos psiquiátricos. Si bien estas solicitudes aún no forman parte de un proceso formal, el debate público continúa creciendo, especialmente tras la difusión de los videos.
El caso también reavivó cuestionamientos sobre el acceso a servicios de salud mental en Brasil y el rol de las fuerzas de seguridad en crisis psiquiátricas, un tema que ha sido señalado en informes recientes de organismos internacionales como la OMS, que recomienda ampliar equipos especializados para intervenciones no letales en episodios de descompensación mental.









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