Bolsonaro rompio su tobillera y fue nuevamente detenido. Pretendía fugarse
El sábado 22 de noviembre de 2025, el expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue detenido de forma preventiva en Brasilia luego de que la Corte Suprema brasileña identificara una violación al dispositivo de monitoreo electrónico que llevaba para cumplir arresto domiciliario.
¿Qué sucedió?
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Según el auto del magistrado Alexandre de Moraes, relator del proceso, a las 00:08 h del sábado se produjo una “violación del equipamiento de monitoreo electrónico” —la tobillera— lo que evidenciaría la intención de Bolsonaro de asegurarse la fuga.
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Ante ello, se ordenó su detención preventiva “con el fin de garantizar el orden público” y frenar un posible desplazamiento fuera del país.
Contexto legal y político
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Bolsonaro había sido condenado previamente por intentar subvertir el orden democrático, tras la derrota electoral en 2022 frente al Luiz Inácio Lula da Silva.
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En julio de 2025, se le impuso el uso de una tobillera electrónica, la prohibición de introducirse en redes sociales y otras medidas cautelares ante el “riesgo de fuga” hacia embajadas.
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La detención preventiva de este sábado no marca el inicio inmediato de la ejecución de la pena, sino una medida adicional frente al riesgo concreto detectado.
¿Por qué se considera que existía un riesgo de fuga?
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La Corte Suprema interpretó que el intento de romper la tobillera, unido a una manifestación convocada por uno de sus hijos, creaba un escenario de posible huida o traslado a un asilo diplomático.
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La medida de prisión preventiva busca evitar que el exmandatario utilice su popularidad política y movilizaciones para eludir la justicia.
Implicancias
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Esta detención evidencia el endurecimiento del proceso judicial contra Bolsonaro y sus aliados, en el contexto de las investigaciones por el asalto a las sedes del poder en Brasilia y acciones golpistas.
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En el plano político, la polarización en Brasil se profundiza: mientras sus partidarios califican la acción como persecución política, el Poder Judicial defiende la legitimidad de las medidas cautelares.
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Para el sistema judicial y los observadores, es un mensaje de que el principio “ningún ciudadano está por encima de la ley” se intenta reafirmar, incluso tratándose de exmandatarios.
¿Qué sigue?
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Ahora queda por verse cuándo se ejecutará la sentencia que pesa sobre Bolsonaro —y si tras la prisión preventiva se impondrá su traslado a un establecimiento penal—.
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Asimismo, será clave observar cómo se desarrollarán las movilizaciones de sus seguidores, la respuesta política nacional y las repercusiones internacionales.
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El proceso plantea también un precedente para futuros exmandatarios y pone a prueba la independencia judicial frente a la influencia política.
La detención preventiva de Jair Bolsonaro al intentar romper su tobillera electrónica pone en evidencia la tensión entre política, justicia y el Estado de derecho en Brasil. Más allá del hecho puntual, este caso proyecta un panorama de mayores controles sobre figuras públicas acusadas, así como una agenda judicial que busca impedir la impunidad. Sus efectos no sólo son nacionales, sino que repercuten en la estabilidad institucional de América Latina.









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